Cómo promover valores Blog Antonio Argandoña

Este es un tema del que traté hace unos días, en una reunión convocada por mi colega Nuria Chinchilla, en el IESE. La verdad es que no tengo del todo claro cómo promover los valores (¿o debería decir las virtudes, el carácter), pero se me ocurrieron algunas ideas, que expongo aquí brevemente:

Aprende a valorar correctamente la realidad. Lo que me gusta no tiene por qué coincidir con lo que me conviene.
Conoce tus motivaciones: ¿por qué haces las cosas? (y no te dejes enredar por tus propios argumentos: que no, que no eres ni objetivo ni altruista).
No admitas respuestas emocionales. Hay que tener sentimientos, pero no hay que reaccionar por el sentimiento.
Piensa en las consecuencias de tus acciones para ti mismo: ¿qué me pasará si hago esto?
Y sobre los demás: ¿qué les pasará si yo hago esto? ¿Te gustaría que te lo hiciesen a ti?
No confíes en el instinto ético. Estudia. Pide consejo.
Está dispuesto a complicarte la vida. No consientas objetivos parciales en tu vida (solo por esta vez, primero he de pagar la hipoteca…).
Busca alternativas a tus acciones, siempre, pero sobre todo cuando tengas dudas sobre la conveniencia de lo que habías pensado hacer.
Si haces algo mal, reconócelo, pide perdón y vuelve a empezar.
No te consientas excepciones.
Evita la tentación de la racionalización de la conducta (deformar la realidad para hacerla razonable y acorde con mis intereses).
Entrénate para hacer las cosas bien. No hace falta nada especial: haz cada día lo que debes hacer.
Actúa, siempre que puedas, por motivaciones superiores, no (solo) por el premio o castigo.
Vence la tentación de hacer lo que te gusta.
Supera la cobardía ante las actitudes de los demás.
Hay más consejos, claro. Y otra cosa es cómo ayudar a los demás a desarrollar sus valores, pero eso lo dejo para otro día.

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