Las leyes de la bioética están hechas por y para quienes las transgreden.

Fuente: Bioeticaweb. WEB: https://www.bioeticaweb.com

¿Es posible extraer el núcleo de un embrión A, injertarlo en un embrión B, a su vez enucleado, para formar un embrión C, con tres ADN?

Es la autorización de dicha investigación por parte de la Agencia de Biomedicina (ABM) lo que la Fundación Jérôme Lejeune pide a los tribunales que cancelen desde 2016. El 29 de noviembre de 2023, el Consejo de Estado cerró esta larga batalla legal para reivindicar la fundación. Esta decisión es importante por varias razones.

«Esta búsqueda fue ilegal»

Como todo el mundo sabe, el embrión está formado por el núcleo que contiene el ADN de ambos padres y el citoplasma que contiene el ADN de las mitocondrias aportado por su madre. Para solucionar el problema de las enfermedades mitocondriales, los investigadores imaginaron reemplazar el ADN mitocondrial alterado de la madre con ADN sano de un donante. Pero el embrión se volvió transgénico, ya que su ADN mitocondrial era por definición exógeno. Sin embargo, por precaución en términos de consecuencias hereditarias, la creación de embriones transgénicos había sido claramente prohibida por ley.

Sin embargo, una vez autorizada la investigación controvertida por la ABM, la fundación pidió al juez que evaluara la legalidad de esta técnica de fabricación de un embrión humano a partir de genomas de tres personas. Esto no es nada. Los investigadores sabían que esta investigación era ilegal. Algunos lo habían dicho. Otros se habían jactado de ello por escrito. Aun así, la ABM autorizó la investigación, cuya ilegalidad no podía ignorar. Al no haber cumplido su misión, acaba de ser sancionado por el Consejo de Estado.

La ley sólo se inspira en quienes no la respetan

Desafortunadamente, esta victoria legal llega en un momento en el que los parlamentarios, entretanto, han modificado el marco legislativo bajo la presión de los investigadores. La última ley de bioética de 2021 abolió la prohibición de los transgénicos e hizo legal lo que no lo era. Por tanto, la decisión del Conseil d’Etat podría considerarse una victoria pírrica.

No lo es, porque revela cómo las leyes de bioética están hechas por, y para, quienes las transgreden.

 

    • La ley de 2004 se aprobó para derogar temporalmente la prohibición de la investigación con embriones.

    • En 2011, la derogación se hizo permanente.

    • La de 2013 para pasar de la prohibición de la investigación con embriones a un sistema de autorización con supervisión.

    • En 2021, se suprimió el marco, como acabamos de ver. Así funciona el mecanismo de las ilegalidades fértiles.

En vísperas del 30º aniversario de las primeras leyes de bioética francesas, que algunos siguen celebrando, esta decisión del Conseil d’Etat adquiere una importancia particular. Es una ilustración magistral, no de una desviación marginal de las leyes de bioética, sino del curso permanentemente perverso que estas leyes han seguido desde el principio. Una concepción de la bioética a la francesa en la que la ley sólo se inspira en quienes no la respetan.