El mercado negro chino de óvulos humanos atrae a las jóvenes

NUEVA YORK, 17 de enero (C-Fam) Clínicas ilegales tientan a jóvenes de la escuela secundaria y de edad universitaria en China con la promesa de grandes importes por sus óvulos. El procedimiento puede perjudicar la salud de las jóvenes y su futura maternidad, y las clínicas no ofrecen ayuda médica o jurídica si luego surgen complicaciones.

Para las clínicas que operan en el mercado negro, hay pocos motivos para informar a las mujeres de posibles problemas. «¿Cómo podemos informarles de los riesgos de obtener óvulos?», dijo a los periodistas un «agente de óvulos». «Tenemos que tentarles».image

Entre el diez y el quince por ciento de las parejas chinas luchan contra la infertilidad. China Continental prohíbe la donación de óvulos con carácter comercial. En un intento de evadir la ley, las clínicas ilegales de fertilidad califican a las donantes de «voluntarias» y hacen referencia al pago como «subsidio de alimentación».

Las intervenciones con frecuencia tienen lugar en hospitales, y los «agentes de óvulos» cuentan con el soborno para deshacerse de problemas.

«Los hospitales normalmente nos guiñan el ojo a nosotros, los agentes de óvulos», dijo uno de ellos a la periodista de Global Times que se presentó como potencial donante.

«No es nada nuevo en la China actual; el cuerpo humano se ha convertido en un artículo de consumo», dijo la profesora de estudios sobre la mujer Ai Xiaoming.

Ai añadió que, sin normativa, «los derechos de los niños y de las mujeres, así como el desequilibrio entre los sexos en nuestro país, jamás se atenderá como es debido».

La política de hijo único del gobierno ha exacerbado el desequilibrio entre los sexos existente en el país. Las parejas que desean hijos varones pueden tomar duras medidas para evitar tener hijas.

Algunas clínicas de fertilidad ilegales ofrecen paquetes variados que incluyen óvulos, maternidad de alquiler y aborto si el bebé resulta ser mujer.

Si la industria clandestina de la fertilidad en China trata a los bebés como artículos de consumo a ser desechados si son insatisfactorios, tampoco ofrece mayor respeto por las mujeres cuyos óvulos constituyen su producto esencial. Un «agente de óvulos» dijo a la televisión china que se esperaba que las donantes fueran cultas, saludables y atractivas (preferentemente de 1,60 m o más altas y de tez clara).

Las clínicas publicitan en las calles y en los paneles de discusión en línea de las universidades. Los pagos son de hasta 30000 yuanes (casi USD 5000). Una mujer dijo que usaría el dinero para saldar las deudas de su tarjeta de crédito.

Las donantes no firman contrato y no cuentan con recursos legales si las cosas salen mal. La donación de óvulos conlleva riesgos significativos, ya que se da tratamientos a las donantes para estimular sus ovarios a fin de que liberen varios óvulos en un ciclo. Esto puede dar origen al síndrome de hiperestimulación ovárica, que ocasiona dolor de pecho y distensión abdominal.

«En algunos casos, podría causar hemorragia o incluso necrosis, lo cual significa que ella quedará infértil», advierte el dr. Suen Sik-hung, obstetra de Hong Kong.

«Solo los casos más serios podrían llevar a la muerte», afirma el director de la clínica de planificación familiar Chen Jianming.

Las clínicas de fertilidad no son las únicas que tienen interés en la provisión de ovocitos humanos: los científicos también están deseosos de obtenerlos para la investigación con células madre embrionarias. Las leyes chinas prohíben la clonación humana para la reproducción, pero permiten la «clonación terapéutica», en la que la vida humana creada con fines de investigación debe ser destruida.

Un investigador chino dijo que los ovocitos podrían obtenerse fácilmente en clínicas de FIV sin consentimiento especial, y afirmó que la donación de óvulos es como la donación de sangre en este sentido.

En teoría existen normas en China tanto para la industria de la fertilidad como para el campo de la medicina regenerativa, pero son relativamente fáciles de franquear en la práctica. No obstante, la política nacional de hijo único sigue siendo una historia aleccionadora que demuestra que aumentar la supervisión del gobierno no es siempre la mejor respuesta.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

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