Una cláusula contra la corrupción

La Cámara de Comercio Internacional (ICC, por sus sigles en inglés) ha dado un paso más para proteger a las empresas frente a la corrupción, proponiendo una cláusula anticorrupción ((aquí en inglés), elaborada conjuntamente por la Comisión de Responsabilidad Social y Anticorrupción y la Comisión de Legislación y Práctica Comercial. Como su nombre indica, es una propuesta de cláusula que las empresas pueden introducir en los contratos que firmen con otras empresas u organizaciones, incluyendo las administraciones públicas. La ICC ofrece tres modalidades de cláusula: una, breve, de cuatro párrafos, que remite a las Reglas sobre cómo combatir la corrupción que elaboró la propia ICC (su versión más reciente es de 2011); otra, larga, que desarrolla el contenido de esas Reglas, de modo que la lectura e interpretación de la cláusula es autosuficiente, y una tercera, que se refiere al programa de cumplimiento anticorrupción que las Reglas sugieren que las empresas deben desarrollar.

El objetivo de la ICC es fomentar la confianza en las empresas, facilitar la lucha contra la corrupción y nivelar el “terreno de juego” en que operan las organizaciones. Es interesante que la cláusula propuesta permite a las empresas que la hayan incumplido corregir sus fallos, al tiempo que da a la parte inocente la posibilidad de reclamar una compensación, e incluso la terminación del contrato.Blog de Antonio Argandoña

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