Los Scout de EEUU seguirán sin admitir a los homosexuales.

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Así de clara es la postura oficial sobre los gais de la organización scout de Estados Unidos –los Boy Scouts of America (BSA)–, la intitución juvenil más grande del mundo (con más de 4,5 millones de miembros), tal como se expone en una declaración oficial publicada en 1991. Desde entonces la postura de BSA respecto a los gais no ha cambiado un ápice, pese a las presiones de antiguos miembros, que han devuelto sus insignias en una polémica campaña de presión, el abandono de cientos de voluntarios, una exitosa campaña de recogida de firmas, la retirada de ayudas e, incluso, la petición del presidente Obama para que los scouts cambien de política.

Los Scouts americanos anunciarán un cambio en su política respecto a los gais esta misma tardeLa junta general de la organización tenía previsto anunciar un cambio a este respecto esta misma tarde, pero tal como ha informado la CNN la decisión se retrasará hasta mayo. En principio, la junta iba a proponer, según ha asegurado el portavoz scout Deron Smith, que cada organización local supervisara libremente a sus miembros y líderes según sus principios, su religión o su creencia. Algo que, para muchos scouts progay, no deja de ser un lavado de cara que intenta acallar las presiones que se han venido sucediendo desde que hace siete meses la organización volviera a reafirmar públicamente su política discriminatoria. El sector más crítico se pregunta de qué servirá dar libertad a las agrupaciones locales si no se cambia la política oficial. ¿Cuántos grupos decidirán entonces admitir homosexuales? ¿Serán considerados “grupos gais” por el resto?

Alberto Garver, español residente en Miami, y antiguo scouter profesional de los BSA, ha explicado a El Confidencial la enorme polémica que el asunto ha levantado en EE.UU., donde todo el mundo tiene amigos y familiares en la organización, y las noticias al respecto encabezan los telediarios. Tal como explica, los propios scouts americanos están en plena crisis por este asunto, que ha causado un auténtico cisma en la organización: “Lo más probable es que San Francisco, población con una densidad elevada de gais, decida a favor, a diferencia del estado de Utah, con mayoría mormona, que decidirá lo contrario”. 

Garver explica que, en cualquier caso, hay que entender la importante diferencia existente entre los scouts americanos y los europeos. En EE.UU. los grupos scouts funcionan como empresas, franquicias que, tal como explica el scouter estadounidense, “pertenecen a la entidad patrocinadora y no a la BSA”. Esto no quiere decir que tengan una total independencia. “Como cualquier franquicia”, cuenta Garver, “tiene que seguir las reglas, el método y los valores que los scouts quieren inculcar a los jóvenes”. Pero teniendo en cuenta, tal como apunta Garver, que la mayoría de las entidades patrocinadoras son iglesias y colegios religiosos, nadie tiene claro que se vaya a cambiar realmente la política respecto a los homosexuales.

España pedirá que la Organización Mundial se posicione

En España, donde hay más de 70.000 scouts, nunca ha habido discusión sobre la admisión de gais. Las dos principales asociaciones que agrupan a los scouts españoles –la Asociación de Scouts de España (ASDE) y el Movimiento Scout Católico (MSC)– no discriminan a nadie, por ninguna razón, pero la polémica les toca de cerca en la medida en que afecta a la imagen general del movimiento.

Los scouts de España pedirán a la organización mundial que prohíba explicitamente la discriminación por razones de orientación sexualEl presidente de ASDE, Diego Cobos Chacón, es claro al respecto: “Nos parece vergonzosa la postura de los scouts americanos. No podemos permitir que haya organizaciones nacionales con esa política”. En diciembre, la asamblea federal de ASDE aprobó un manifiesto para pedir a la Organización Mundial del Movimiento Scout (OMMS) –la institución con sede en Ginebra que agrupa a todos los scouts del mundo, en torno al buró Scout, y establece las políticas internacionales de éstos– que incluya en su Constitución una referencia explícita a la no discriminación por razones de orientación sexual. La propuesta debe ser consensuada con MSC, ya que la OMMS solo admite una representación por país. 

Cobos cree, a título personal, que MSC apoyará la propuesta, pero los scouts católicos no lo tienen tan claro. Tal como ha confirmado un portavoz de la organización a El Confidencial, pese a que están en contra “de cualquier tipo de discriminación”, prefieren no comentar la postura de los scouts americanos que, aseguran, no tienen nada que ver con ellos. “No tenemos una postura ni a favor, ni en contra, respecto a la admisión de los homosexuales en los scouts americanos”, comenta el portavoz. “Estamos cansados de este tema. Lo que hagan los BSA nos da igual”. MSC asegura desconocer la propuesta de ASDE y haberla conocido debido a la llamada de este periódico y, pese al optimismo de Cobos, quieren esperar a reunirse con ellos para tomar una decisión, pues no quieren “echar más leña al fuego”.

Los scouts estadounidenses son los más tradicionales y los más reaccionarios.Para el presidente de ASDE, la decisión que tome BSA al respecto de la discriminación de los gais es decisiva, pues es uno de los principales problemas a los que tiene que enfrentarse el movimiento Scout mundial: “La gente que no está familiarizada con los scouts sabe de ellos lo que ve en las películas, donde salen scouts americanos que nada tienen que ver con lo que hacemos aquí. La imagen es errónea. Los scouts estadounidenses son los más tradicionales y los más reaccionarios. Son los únicos que mantienen tradiciones que el resto ha superado. El problema es que son muchos y son los que más dinero aportan al buró”. De hecho, desde el pasado 1 de enero, el secretario general de la OMMS es un miembro profesional de los scouts americanos, Scott Teare, que se ha pronunciado en el pasado contrario a la admisión de los gais en su organización, y que no despierta demasiadas simpatías entre los scouts más progresistas.

La oscura sombra de Baden Powell

La polémica suscitada con la negativa de los scouts americanos a aceptar a los gais ha resucitado en EE.UU. el eterno debate sobre la controvertida figura de Baden Powell, el militar inglés que fundó el movimiento Scout hace 105 años. Su libro Escultismo para muchachos, pilar fundacional de la pedagogía Scout y el noveno libro más vendido de la historia, resulta hoy un texto trasnochado, con ciertas ideas que coquetean con el fascismo, como el énfasis continuo por el honor, la defensa de la patria y la uniformidad. Powell, de hecho, mostró admiración por Mussolini y Hitler, cuyos movimientos juveniles tenían ciertas similitudes con los scouts –como el propio Powell reconoció en diversas ocasiones–, y llegó a decir que Mein Kampf era un “libro maravilloso, con buenas ideas sobre la educación, la salud, propaganda, organización”. Quizás si Powell hubiera vivido la II Guerra Mundial en toda su intensidad habría visto la cara más amarga del fascismo, pero murió en 1941, antes de que acabara ésta. 

Para Cobos, Powell es un hombre de su tiempo, un personaje histórico que hay que analizar con cautela: “Baden Powell nos dejó un método educativo que, en resumidas cuentas, consiste en dar responsabilidad a los niños para conseguir que sean buenos ciudadanos. Todo lo demás me da igual. El personaje tiene luces y sombras, pero en los scouts no es un ídolo, ni una imagen a seguir, ni siquiera un líder, es simplemente el fundador, y una persona que elaboró un método educativo excelente que lleva 100 años funcionando”. 

La imagen conservadora y tradicionalista de Powell encaja mal en una organización como ASDE, que siempre ha tenido simpatías progresistas, algo que Cobos no tiene reparo en admitir. La historia del escultismo en España es singular, pues fue un movimiento prohibido y perseguido durante gran parte del franquismo, por hacer competencia con la Organización Juvenil Española (la OJE), la organización que realmente interesaba al dictador. Los scouts no fueron reconocidos oficialmente en España hasta 1977, aunque hasta entonces habían estado actuando de forma, más o menos aceptada, debido a la presión de las parroquias de barrio, verdaderas impulsoras del escultismo español moderno, y los movimientos sociales que se formaron en torno a ellas.

Cobo está orgulloso del legado de los scouts españoles y defiende su vinculación con los movimientos sociales: “No somos partidistas, pero si políticos. Tenemos un compromiso, y queremos educar en los niños una conciencia política. Los grupos scouts son escuelas de ciudadanos, y por eso hay tantos scouts que acaban en política, de todos los partidos, de Aznar a Zerolo, que han sido scouts”. 

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