La dignidad del embrión humano desde la fecundación es reconocido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

OBSERVATORIO de Bioética de la UCV

El 27 de agosto de 2015, la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictó sentencia en el caso de Parrillo vs Italia (Aplicación no. 46470/11), rechazando por 16 a 1 los solicitantes desean donar humana embriones para ser utilizados en la investigación biomédica, un acto prohibido por la ley italiana fecundación artificial 40/2004.

El demandante había sido objeto de un tratamiento de fertilidad – FIV – en 2002, con la creación de cinco embriones. Sin embargo, el padre murió antes de que pudieran ser transferidas, por lo que decidió no continuar con el proceso, pero en lugar de donar los embriones para la investigación científica y así «contribuir a la investigación de tratamientos para enfermedades que son difíciles de curar»; en otras palabras, para procurar la salud de los eventuales futuros beneficiarios de la investigación, si se ha realizado correctamente, aunque esto significaría necesariamente la destrucción de los embriones, es decir, la muerte de sus hijos «extrauterinas». Sin embargo, la ley italiana 40 de 19 de febrero 2004 no permitía esto, así que después de concluir sin éxito todo el proceso judicial interno, ella recurrió a la CEDH.
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La madre alegó la existencia de un derecho real de sus embriones y una violación del artículo 8 del CEDH, relativo al respeto de su vida privada que, en este caso, la destrucción de los embriones involucrados en el servicio de la ciencia. El CEDH, después de revisar sus resoluciones anteriores, recordó que los embriones humanos no pueden reducirse a «posesiones», a los fines de la protección solicitada, y rechazó la denuncia.

 DIGNIDAD del embrión humano: EXISTE DE FERTILIZACIÓN EN SÍ

Esta es una decisión importante, tanto por la importancia de la CEDH, como un cuerpo que establece normas para la corte theEurpean de protección de los derechos humanos de los derechos humanos para los países signatarios del CEDH, y consolidar una tendencia ya iniciada en el marco judicial europeo contrarrestar a la consideración de los embriones como «cosas» u objetos, que carecen de la dignidad y los posibles sujetos pasivos de la manipulación ilimitada. Este es el caso de la Sentencia del Tribunal de Justicia Europeo (TJE), con sede en Luxemburgo, en el caso de Oliver Brüstle contra Greenpeace, del 18 de octubre de 2011, que señaló que existe el embrión de la fertilización en sí, así como en otras técnicas encaminadas a activar el óvulo, sin necesidad de utilizar el término «pre-embrión». En este caso, el Alto Tribunal Europeo concluyó que las células madre embrionarias no pueden ser patentados, ya que si los embriones son destruidos para obtener estas células, la protección de la dignidad humana es violada.

La seriedad y la firmeza de la protección del embrión en estas decisiones judiciales de la corte europea contrasta con el tratamiento dado al embrión en España, tanto legislativamente y judicialmente por parte de algunos sectores de nuestras más altas autoridades. Efectivamente, ya en la Ley 35/1988, y las Leyes 14/2006 y 14/2007, la continuidad de la vida humana desde la fecundación se ha fragmentado legislativamente, al negar la condición de la vida humana al embrión preimplantatorio, confundiendo, contra todos evidencia científica, el inicio de la vida humana con la viabilidad externa y forzada artificialmente en función de si el cigoto se implanta o no. Esta falacia no sólo se las arregla para negar la evidencia científica, sino también confunde biológica con la viabilidad funcional.

A esta falta de protección legal hay que añadir que la promovida por un cierto poder judicial (ver anuncio exemplum el Vice-presidente de la Corte Constitucional Sra. Adela Asúa en su voto particular en contra de la sentencia del Tribunal Constitucional de 25 de junio 2015 sobre acción de tutela no. 412/2012), que considera el cigoto no implantado como no protegible, siguiendo una doctrina antigua que debe ser abandonado con urgencia debido a la falta de apoyo científico y jurídico coherente y que se basaba en sentencia del Tribunal Constitucional 116/1999, de 17 junio, en la que FJ 9 (consideración judicial no. 9) aborda la cuestión relativa a los preembriones no viables (que ni siquiera pueden ser considerados nascituri).

Esperamos que después de esta sentencia, una posibilidad legal y judicial de bienes emergerá para proteger a los seres humanos desde su concepción, respetando su dignidad única e inviolable, teniendo en cuenta no sólo a la realidad biológica gestacional, pero las últimas corrientes jurisprudenciales que nos conectamos.

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