Ya no es heroinómano sino alcohólico, así es el nuevo drogadicto español

  • El “Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil del drogodependiente. Informe 2012” incide en que prevalece el consumo de alcohol y la cocaína
  • Del Observatorio, se desprende que las adicciones en España son un fenómeno social urbano, masculino y adulto

Si oyes la palabra drogodependiente ¿qué es lo primero que se te pasa por la cabeza? Seguramente la imagen de un heroinómano, que ha vivido en la calle y que se ha visto obligado a delinquir para conseguir su dosis. Sin embargo, un informe elaborado por Proyecto Hombre ofrece un perfil muy alejado de esa percepción.

Lainformación.-“El informe ofrece una ruptura con el imaginario colectivo”, ha afirmado Luis Manuel Flórez, presidente de la ONG, en rueda de prensa de presentación y ha apuntado que «prevalece el consumidor de alcohol y cocaína». Por ello,  ha considerado necesario «sensibilizar y recomendar protocolos de intervención temprana».

Según el «Observatorio Proyecto Hombre sobre el perfil del drogodependiente. Informe 2012», la persona adicta al consumo de drogas ha cambiado en relación a anteriores estudios y, actualmente, sus características son las de un hombre de 35 años, que vive en ciudad, presenta problemas de pareja y tarda casi diez años en comenzar su tratamiento de rehabilitación.

«Lo que se extrae sobre todo de este último estudio es el aumento de las personas con problemas de alcohol. Hoy día, cuatro de cada diez personas atendidas por Proyecto Hombre presenta problemas con la bebida», ha subrayado Antonio Jesús Molina, director del Observatorio. «No sé si ha sido una evolución o si es por la crisis económica… pero en el año 2003 lo que prevalecía era el consumo de heroína y cocaína».

Cuatro perfiles

Para la elaboración del estudio se ha contado con una muestra de 2.910 personas que son atendidas por esta ONG. De esa muestra se han extraído cuatro perfiles distintos que varían en función del tipo de sustancia consumida: alcohol (41,7 %); cocaína (31,4 %); heroína (5,1 %) y cannabis (7 %), mientras que también se da policonsumo (heroína y otras sustancias) en un 12 % de estos casos.

El perfil del consumidor del alcohol es el de un hombre casado que lleva 19 años bebiendo antes de darse cuenta de su adicción y comenzar un tratamiento. Su edad media es de 42,7 años. Aunque está compuesto mayoritariamente por varones, cuenta con el mayor porcentaje de mujeres en tratamiento. Más de un tercio de estos usuarios tiene el empleo  como fuente de ingresos. Como causa de la tardanza a la hora de pedir ayuda, Molina ha apuntado la aceptación social que existe en lo referente al consumo de alcohol: “El consumo intensivo de alcohol, en determinados contextos, no está mal visto. No supone un estigma adictivo como por ejemplo el consumo intensivo de cocaína”.

En la misma línea se ha mostrado el subdirector general del PNSD, José Oñorbe, que en relación al aumento de consumo de alcohol ha asegurado que es «importante que haya una concienciación social y un debate sobre el problema que genera». No obstante, manifiesta que desde el Ministerio de Sanidad aún no se plantean estrategias como ubicar fotografías en las botellas de alcohol de alta graduación similares a las que contienen las cajetillas de tabaco.

El segundo perfil radica en aquellas personas cuya sustancia de consumo principal es la cocaína (31,4%). En este caso, son principalmente varones, con empleo (50%), y solteros en su mayoría (62,7%), aunque menos que los consumidores de heroína y policonsumidores-. Presentan problemas familiares y, en su vida de pareja, no son muy estables y tienen problemas con ella. Tienen una edad media más joven que los consumidores de alcohol. La media de años de consumo antes de iniciar el tratamiento es de 11,5 años.

El tercer perfil aúna a los consumidores de heroína (5,1%) y de otras sustancias (12%). Son mayoritariamente hombres, con mayor porcentaje de problemas familiares y de pareja. La mayor parte son solteros y no conviven apenas con los hijos antes del tratamiento. Son el perfil con mayor porcentaje de convivencia en medios protegidos e inestables.

Perciben sus ingresos de familia, pensiones y ayuda social. Son el perfil con mayor porcentaje de delitos cometidos y experiencias de prisión. En este perfil, se sitúan mayoritariamente los casos de personas afectadas por VIH (policonsumo: 11,5% y heroína: 7,5%). Las personas que presentan consumo de heroína (35%) o policonsumo (24,8%) han estado en mayor porcentaje en programas de desintoxicación, ya sea ambulatoria (un 12,1%), como residencial (16´3%). Los consumidores de heroína han formado parte de un programa sustitutivo en un 33,5% y un 24,5% de los policonsumidores también ha estado en programas de mantenimiento (metadona). La media de años de consumo antes de iniciar el tratamiento en perfil de policonsumo es de 14,4 años y en heroína, 12,4 años.

A estos tres perfiles principales, se suma un cuarto que, aunque de manera minoritaria, sí posee características diferenciales. Se trata del perfil perteneciente a aquellos que consumen principalmente cannabis. Son, en su mayoría, hombres, solteros (casi 9 de cada 10). Son el perfil más joven (26 años de media) y con menor tiempo de consumo (9,5 años). Conviven con su familia de origen y con menor percepción de problemas familiares. Perciben sus ingresos de familia y compañeros.

Acceso para las mujeres

En la división por sexo, el 91% de los drogodependientes son hombres y el 9% mujeres, una diferencia que hace necesario, según Flórez, diseñar y ofrecer opciones de tratamiento más adaptadas a las demandas y condiciones que acompañan a las mujeres con problemas de adicción, especialmente para evitar que se siga manteniendo la «invisibilidad» femenina en las drogodependencias.

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