¿Y si España sale del euro?

Es una pregunta que recibo frecuentemente y últimamente más. Doy mi opinión al respecto. ¿Qué efectos tendría salir del euro y volver a la peseta?

  1. Los tipos de interés de la deuda pública subirían notablemente, probablemente hasta el 15%, como teníamos con la peseta, y, en un primer momento, quizá hasta el 20% ó 25%, debido al miedo ocasionado en los mercados. La administración emite (pide prestado) unos 200 millardos al año. El coste de intereses anual de esa nueva deuda, sería de unos 40 millardos, frente a los 6-10 de la actualidad. Sólo con este factor el déficit público sería insufrible.
  2. Es muy probable que sin el paraguas del euro y los rescates como garantía, los mercados no nos prestaran en absoluto. Si no nos prestan, la administración pública sólo podrá gastar lo que ingresa, es decir nos veríamos forzados de la noche a la mañana a tener déficit cero; eso conlleva reducir el gasto público en unos 80 millardos. Para ponerlo en perspectiva, desde 2009, en tres años de recortes hemos reducido el gasto en 20 millardos. Semejante recorte podría ocasionar un verdadero levantamiento social. Para evitar esto, el Gobierno podría pedir a los ciudadanos que invirtieran sus ahorros en bonos del estado (bonos patrióticos), en vez de depósitos, pero esto no creo que funcionara. Y si funciona, dejaría a los bancos sin financiación, lo que implica quiebra de los bancos.
  3. Si el gobierno no consigue financiación o la consigue muy cara, lo mismo ocurrirá para todas las empresas españolas, por muy internacionales que estas sean; esto ocurre simplemente porque son percibidas como “made in Spain” y eso les castigaría y mucho. Y sin financiación las empresas mueren por falta de riego sanguíneo. Por cierto, ahora 2013 las empresas y bancos españoles están recuperando credibilidad y rating y ya consiguen financiación exterior cosa que no ocurría desde marzo 2012.
  4. Eduardo Martínez Abascal, Profesor del IESE
    Eduardo Martínez Abascal, Profesor del IESE
  5. Además, el gobierno tiene que devolver la deuda antigua que tiene, a razón (más o menos) de unos 100 millardos de euros al año. Si el gobierno consigue que le presten, no hay problema: devuelva la deuda con el dinero obtenido en nuevas emisiones (eso sí, pagando un interés del 20% y no del 5% como ahora). Pero si no lo consigue, tiene que buscar 100 millardos de euros al año como sea, y para ello no hay más remedio que tener un superávit comercial de, como mínimo 100 millardos de euros, cosa que en la actualidad no tenemos, aunque previsiblemente sí podríamos conseguir. Y esto que digo de la deuda del gobierno aplica también a la deuda de las empresas en euros.
  6. Es posible que el ahorrador (pequeño y grande) prefiriera mantener su dinero en euros o se lo llevara a otro país, pues le da más seguridad. Con esto aumenta enormemente el riesgo de que los bancos pierdan súbitamente su financiación. Puedes cargarte la banca. O te verías forzado a hacer un corralito: impedir por ley que la gente saque su dinero del banco y que cuando lo saquen sea en pesetas. Muchos harían cantidad de trampas y se provocaría un ambiente de huida y de idiota el último. Malo.
  7. La psicología influye mucho (a veces todo) en la economía. Pues bien, salir del euro nos pondría, a los ojos de los demás países, en segunda división. Nos verían mucho peor. Nosotros mismo podríamos tener el riesgo de caer en desánimo colectivo (menos consumo, menos inversión, menos de todo) y encerrarnos en nosotros mismos como país y como personas… mal camino para la creación de riqueza, que se consigue casi siempre, trabajando y saliendo fuera.
  8. Sin la presión exterior de Europa, el gobernante no tendría ningún acicate para controlar el gasto público y podría caer en la tentación de gastar más, para  ganar las siguientes elecciones. ¡Gran riesgo!

Veamos ahora los efectos positivos.

  1.  Las exportaciones podrían crecer bastante, pues devaluaríamos nuestra moneda respecto al euro y al dólar y venderíamos cantidad en Europa y fuera de ella. En el 93 devaluamos la peseta casi un 50% y las exportaciones pasaron de un 18% del PIB a un 24% en 3 años. Si ocurriera lo mismo hoy añadiríamos a nuestro PIB cada año unos 60.000 millones, nada despreciable. Este sería el efecto más positivo (¿el único?) de la salida del euro. Ahora bien parte de este efecto positivo ya se han conseguido en los últimos 4 años, pues las empresas han abaratado sus costes (son más eficientes) para vender fuera. En 2012 hemos exportado casi 340 millardos o un 32% del PIB. Exportamos casi 80 millardos más que en 2009. El mercado exterior añade 11 millardos a nuestro PIB en vez de los -60 que detraía en 2008.
  2.  No creo que la salida del euro atrajera inversión industrial a España. Las multinacionales les gusta poner su dinero en países con potencial de crecimiento y que son puerta para entrar en grandes grupos regionales. Así ocurrió con la España de los 80. Pero si te sales de tu grupo natural, ya no cuentas.
  3. El consumo no tendría porqué subir, salvo que la población viera la salida del euro como la gran salvación y empezara a consumir. Pero más bien creo que la reacción sería la contraria.
  4. Al final, salir del euro es bajar a segunda división porque te frustra no ganar la liga en primera. No me parece una decisión sensata. Y todo esto para poder devaluar la moneda y para dar una inyección monetaria… mucho riesgo, y probablemente muchas pérdidas para ganar poco.
  5. Lo que realmente se necesita es que los políticos tanto los de aquí como los europeos se pongan las pilas, dejen de pensar en sus intereses nacionales o comarcales o de partido y tengan la altura de miras y la generosidad necesarias para construir una Europa unida de verdad, sabiendo que el todo es siempre mayor que la suma de las partes y que el rico sale ganando a la postre cuando ayuda al pobre. Y los de aquí que pacten de una vez y pongan en primer lugar el bien de los ciudadanos y no el bien de partido, de los sondeos o de mi poltrona.
  6. Acabo. Puestos a salir del euro, lo más práctico y realmente eficaz sería que Alemania se saliera del euro y los demás siguiéramos en él. La  tesis no es mía sino de George Soros (Expansión, 10 de abril de 2013, os dejo el enlace de lo publicado en la web) y en este caso me ha convencido.

 

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