Reset a los 60. Blog de Nuria Chinchilla, profesora del IESE

En los últimos años han aumentado más que considerablemente los divorcios entre matrimonios de más de sesenta años. Las personas en esta franja de edad, afirman los psicólogos, viven una especie de “rendivorcio-vejezacimiento”, puesto que aún son físicamente activas, son más independientes económicamente (suelen tener la hipoteca pagada) y cuentan con mucho más tiempo para ellas mismas, porque los hijos se han independizado hace tiempo.

En este Artículo de La Vanguardia recuerdan también que

“mediada esa década de los sesenta, llega la jubilación y comienzan problemas de convivencia entre personas que han vivido junto a su pareja durante largos años de dedicación laboral y crianza de los hijos, y que ahora se encuentran con que ya no vale con vivir cada uno su vida junto al otro si no hay una verdadera convivencia. Ya no salen cada mañana a su oficina o puesto de trabajo. Ya no se relacionan, quizá, tanto con los compañeros que tan importantes eran en otro tiempo. Están solos frente al otro u otra… Ha llegado el momento decisivo de reconectar, si se ha perdido la conexión, de tener un plan del día juntos.”

Casarse no es el final feliz de la historia (como ocurre en las películas), sino el principio de todo. (Aquí tenéis el programa del curso prematrimonial del IESE).

La llegada de los hijos puede abrir una brecha que nunca se cierre. Esa brecha puede durar años, y la marcha de los hijos puede desencadenar el vacío. También en varias ciudades de Holanda se han desarrollado cursos de paternidad para prevenir el divorcio en edades más tempranas. (Podéis leerlo en este artículo de El País.)

En el blog La felicidad de andar por casa, de mi amigo Aníbal Cuevas, se nos anima a resetear el matrimonio en cualquier etapa. Lo transcribo aquí:

“¿A quién no se le ha quedado “colgado” alguna vez el ordenador? Dicen que los usuarios de Mac no sufren cuelgues, inestabilidad u otros incidentes similares, pero quienes utilizamos Windows sabemos mucho sobre el uso de las famosa tríada de teclas ctrl+alt+supr para seguir adelante, o de tener que hacer un reset blando o incluso tener que formatear el disco duro para volver al origen.”

“Al hilo de esta consideración pensaba en las veces que en el matrimonio nos quedamos colgados o congelados, aparentemente sin posibilidades de seguir adelante. En estos casos puede ser bueno plantearse la necesidad de un reset o un formateo para salir de una situación de inestabilidad. Resetear o formatear el disco duro, aun siendo soluciones distintas, tienen en común la vuelta a una situación anterior estable.”

“Pienso que el símil puede ser útil para salir de muchas situaciones. Cuando se instale la inestabilidad, cuando se sufra un “cuelgue” y no se sepa qué hacer, puede servir hacer un reset a la relación, vencer egoísmos, aburrimientos y monotonías y volver al principio. Estabilizarse y lanzarse nuevamente a la aventura diaria del matrimonio.”

reconciliaciónLa vida avanza. Nosotros cambiamos, los hijos vuelan… Si las bases del matrimonio no se habían consolidado desde el principio, incluso desde antes de casarse, es fácil que llegue la ruptura.

Tampoco conviene dejar que la sesentena o la jubilación nos sorprenda no sabiendo qué hacer, y podemos desde ya prever y planear. Hay modos de mejorar, de profundizar en nuestra relación, en cualquier etapa de nuestra vida en común, de hacernos esas preguntas para las que nunca tenemos tiempo, y compartir la responsabilidad. Para eso existen nuestras Jornadas Me & You, que llevan ya varias ediciones de éxito. La próxima tendrá lugar el 3 y 4 de marzo de 2017 en el Campus del IESE en Barcelona. La tarde de ese viernes y la mañana de ese sábado os invito a resetear lo que de verdad importa (Aquí podéis leer algo más sobre el tema)

Madurar juntos no solo es posible, sino maravilloso. ¿Recordáis la película UP? Aquí tenéis un corto con la canción “Quiero envejecer contigo”.

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