PRIMERAS NORMAS Y LÍMITES PARA NUESTROS HIJOS. Pimero enseñarles a obedecer

Son tus hijos.-Si queremos que nuestros hijos acepten las normas y límites que establecemos en casa, lo primero será enseñarles a obedecer. La obediencia se trabaja desde edades muy tempranas, desde que empiezan a mover las manos, es decir, unos meses de edad.
Al principio todos los límites y normas van asociados a la seguridad de los niños, por ejemplo, empiezan a oír la palabra “no” cuando se llevan pequeños objetos a la boca que no queremos que se traguen, o un poco más adelante cuando empiezan a moverse, les decimos que cables y enchufes no se pueden tocar. En esta etapa los dos padres estamos muy encima de nuestros hijos y siempre les corregimos con un cariño espontáneo y sin enfadarnos cuando hacen algo mal. También les alabamos cuando ellos solos hacen algo bien, nos sale todo de manera natural y sin desgastarnos. Es una tarea fácil, les tratamos con cariño, explicamos sin enfadarnos y las consecuencias son inmediatas. Por ejemplo, quitarle el objeto que se va a meter a la boca o apartarle con cara seria de los cables y decirle eso no, son consecuencias de los actos de nuestros hijos, consecuencias que reciben sin apenas darnos cuenta. Son importantes los gestos en la cara de los padres porque en estas edades entienden mejor una expresión en la cara de su padre o madre que un discurso explicatorio.
Los progenitores debemos estar muy coordinados, hablar mucho entre nosotros, respetar las normas en casa, decir muchas veces por favor, gracias y perdón. En definitiva, predicar con el ejemplo, porque si nos lo ven hacer a nosotros a ellos les costará menos.
A medida que van creciendo, crear unos hábitos con horarios diarios ayuda a los chicos a tener seguridad y además aceptarán con más normalidad las reglas y límites de cada situación o actividad. Es muy importante que ellos perciban que las cosas son así hagan lo que hagan, si nos mantenemos firmes veremos los resultados. Es complicado mantener la calma en todo momento, pero si ellos ven que nos están haciendo pasar un mal rato y cedemos, cometemos un error, y le damos a nuestro hijo una herramienta para utilizar contra nosotros… (Normalmente la pataleta)
A partir de aquí, es bueno ir pensando en lo que pueden hacer nuestros hijos solos, poco a poco debemos ir dándoles pequeños encargos y responsabilidades ayudándoles sobre todo las primeras veces. Una de las primeras cosas en las que solemos meter la cabeza los padres es en el orden de sus juguetes (desde el año y medio o dos de edad ellos son capaces de meter sus juguetes en una caja), debemos tirarnos al suelo con ellos y tratarlo al principio como un juego divertido, hasta que un día, les digamos… Mira yo voy haciendo la cena mientras tú recoges. ¡A ver si eres mayor y lo haces bien! Estos pequeños retos que les planteamos les ayudan a hacerse autónomos, fuertes y responsables, y por supuesto, deben conocer las consecuencias que tendrán si no cumplen, las cuales, deberán ser adecuadas y lo más inmediatas posibles. A su vez, si lo hacen bien debemos alabarles, que nos vean contentos y sientan nuestra aprobación, así veremos como ellos se llenan de orgullo.
Preparar a nuestros hijos para la vida implica hacerles independientes, nosotros somos sus guías y ayudantes, pero no somos los criados que debemos hacerles todo, ni los bomberos que apagamos fuegos cuando hay un incendio. Si les hacemos y solucionamos cada situación. ¿Les estamos preparando para la vida en sociedad…?

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