Por favor, no moleste

Amsterdam siempre ha tenido fama de ciudad tolerante. Pero a veces las sociedades permisivas se permiten también experimentos de mano dura que en otras latitudes resultarían intolerables. Así, la misma ciudad que tolera el barrio rojo para la prostitución o las coffeeshops para el consumo de cannabis va a crear ahora una especie de “barrios escoria” para agrupar a gente cuyo comportamiento antisocial crea problemas en su vecindario.

En el municipio de Amsterdam se reciben al año unas 13.000 quejas de residentes por la conducta antisocial de otros vecinos. En algunos casos los denunciados tienen ya un largo historial de creadores de problemas, sin que haya modo de que se corrijan. Cuando uno tiene la mala suerte de encontrarse con vecinos de este tipo, al final puede considerar que el mal menor es irse a vivir a otra parte.

Pero ahora el ayuntamiento, encabezado por el alcalde, Eberhard van der Laan, socialista, ha decidido que quienes deben irse son los que crean los problemas por su mala conducta cercana a la criminalidad.

La noticia es que tendrán que irse a vivir a un tipo de viviendas que son más bien una agrupación de contenedores o caravanas, con escasas comodidades. El objetivo es que, bajo supervisión policial y de los servicios sociales, aprendan a comportarse bien y dejen de molestar.

El proyecto incluye también la creación de una línea especial para que las víctimas puedan expresar sus quejas a las autoridades.

Si uno piensa en el ruido que se armó en la UE cuando Sarkozy desmanteló algunos campamentos de gitanos, hay que reconocer que ha encontrado buenos émulos en Amsterdam. Entonces se decía que los derechos humanos estaban amenazados por una política enérgica y discriminatoria, pero ahora resulta que bajo un gobierno de socialistas y liberales sacar de su casa a gente que molesta no tiene nada de extraño.

En otros aspectos, por el contrario, Amsterdam procura abrir la mano más incluso de lo que la ley permite. El próximo enero entrará en vigor la ley que obliga a las coffeeshops a convertirse en clubs privados con un máximo de 2.000 socios, que deberán ser residentes legales en el país. La nueva ley, que fue refrendada en una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, quiere luchar contra el “turismo de la droga” que atrae a gentes de países vecinos. En Holanda, la posesión de marihuana está despenalizada, pero su venta solo se tolera en las coffeeshops, donde cada cliente puede consumir, en el interior, hasta cinco gramos por día.

Pero a la hora de aplicar la ley en Amsterdam, el alcalde ha dado a entender que se suavizarán las restricciones a los extranjeros, pues de lo contrario podrían “aumentar los robos y peleas, y no habría control sobre la calidad de esas drogas”.

Es de suponer que incluso un residente de “barrio escoria” podrá ir a fumarse un canuto en la coffeeshop.Fuente:El Sonar

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