Las lágrimas del payaso | Familia Actual

Un tipo de humor positivo es saludable para el desarrollo de las habilidades sociales y la integración de la persona con sus iguales; por el contrario, una forma de humor negativa, en la que el sujeto se convierte a sí mismo en el bufón de todos, puede dar lugar a situaciones de bullying.

El estudio de la doctora Fox se ha llevado a cabo con más de 1.200 niños de 11 a 13 años. El resultado es que los niños que han sido víctimas de acoso o intimidación en la escuela son más propensos a hacer bromas autodestructivas sobre sí mismos, su apariencia física o su forma de ser. A la vez que ese modo de reírse de sí mismos les hace ser el centro de atención por un momento (quizá lo que ellos buscan), les convierte también en el blanco de las burlas de sus compañeros.

Los investigadores han identificado cuatro tipos de humor, dos positivos y dos negativos:

  • El humor de “automejora”: se utilizan las bromas como una forma de hacer frente y reducir la ansiedad, por ejemplo, riéndose de algo que, de otra manera, podría resultar amenazante o aterrador.
  • El humor “afiliativo”: es el que utiliza el llamado “payaso de la clase”, con el que demuestra su competencia social haciendo reír a los demás, contando chistes e historias divertidas…
  • El humor “autodestructivo”: el “payaso” ya no hace reír, sino que da risa; él mismo se convierte en chiste, por arrancar una sonrisa de los demás se sacrifica a sí mismo, se auto-desaprueba o se auto-desprecia para conseguir un éxito efímero, pero que le puede llevar a situaciones insoportables, puesto que nadie puede soportar ser siempre el hazmerreír de todos.
  • El humor “agresivo”: los niños utilizan los chistes o las bromas como una forma de atacar a otros compañeros. Están al acecho de que alguien, generalmente el más débil, cometa un error para descargar sus burlas sobre él.

El que se acostumbra a utilizar este último tipo de humor puede convertirse en acosador, mientras que quien opta por el “autodestructivo” tiene más riesgo de ser intimidado y de llegar a ser víctima de acoso. El sano humor del “payaso de la clase”, que domina el humor “afiliativo” y que tan buenos resultados le da, puede degenerar en autodestrucción, y llegar a ser carne de bullying. El “payaso” acaba llorando porque no ha sabido reírse bien.

La conclusión que podemos sacar del estudio comentado es que desplegar el humor de manera positiva es un arma poderosa para prevenir el acoso escolar

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