EE.UU.: cómo el matrimonio gay ha llegado a ganar en las urnas

Las elecciones presidenciales de 2012 marcan un hito para el movimiento gay. Por primera vez se rompe la regla que se había cumplido hasta ahora en EE.UU.: cuando se sometía a referéndum, el matrimonio homosexual perdía. En cambio, esta vez, los votantes de Maine, Maryland y Washington lo han aprobado con mayorías muy ajustadas (53, 52 y 52%, respectivamente). Además, Minnesota ha rechazado una enmienda constitucional que quería definir el matrimonio solo como la unión de hombre y mujer.

Hasta el pasado 6 de noviembre, ningún estado del país había reconocido el matrimonio homosexual por votación popular. Nueva York, Vermont, Nuevo Hampshire y el Distrito de Columbia aprobaron las bodas gays por vía legislativa; Massachusetts, Iowa y Connecticut lo hicieron por vía judicial.

En los 32 estados donde se había sometido a la prueba de las urnas el matrimonio homosexual había salido el “no”. Este hecho siempre había incomodado al movimiento gay, pues revelaba falta de apoyo popular.

Particularmente desconcertante fue la derrota en el referéndum celebrado en 2009 en Maine, uno de los estados más secularizados y liberales del país. En esa ocasión, los partidarios del matrimonio entre hombre y mujer lograron convencer con mucho menos dinero: su campaña costó 2,5 millones de dólares frente a los 4 millones que invirtió el movimiento gay (cfr. Aceprensa, 5-11-2009).

Nuevo marco para el debate

Según explica Nathaniel Frank en la revista Slate, la derrota en Maine supuso un punto de inflexión para el movimiento gay. En apenas unas pocas semanas, la organización estadounidense Freedom to Marry se encargó de coordinar a los distintos grupos de activistas gays de cada estado; recurrió a investigadores sociales y expertos en encuestas para saber qué funciona en las campañas de comunicación; y empezó a diseñar una nueva estrategia para todo el país.

Third Way, uno de los think tanks que colabora con Freedom to Marry, descubrió que cuando se pregunta a los heterosexuales qué significa para ellos el matrimonio en seguida te hablan del amor, el compromiso, la responsabilidad… En cambio, si les preguntas qué creen ellos que significa el matrimonio para los homosexuales te hablan de derechos y beneficios.

Este hallazgo, dice Frank, fue decisivo para que el movimiento gay cambiara de marco. En adelante, sus esfuerzos se dirigirían a mostrar que los homosexuales también aspiran a un compromiso para toda la vida basado en el amor. La campaña “Why Marriage Matters” tuvo como lema central tres palabras: “amor, compromiso y familia”. No hubo ninguna referencia ni a derechos ni a beneficios.

Convertir el mensaje en una conversación

El otro gran reto que tenía por delante el movimiento gay para crear un nuevo marco para su propuesta era tranquilizar a los padres sobre lo que se enseñaría en la escuela. Con ocasión del referéndum celebrado en 2009 en Maine, los pro-familia hicieron hincapié en que la legalización de las bodas gay llevaría a los planes de estudio referencias positivas al matrimonio homosexual.

La campaña gay “Mainers United for Marriage” combatió esta idea con anuncios televisados en los que sobre todo intervenían matrimonios de hombre y mujer pidiendo la aprobación del matrimonio homosexual. En uno de ellos una madre (que también es profesora) explica que lo que se enseña en la escuela no sustituye a lo que se aprende en casa. Y el marido añade en perfecta sintonía: “Ninguna ley va a cambiar los valores fundamentales que enseñamos a nuestros hijos en casa”.

A diferencia de lo que ocurrió en 2009, los pro-familia han estado mucho más lentos en el referéndum celebrado en Maine en 2012. Cuenta Frank Bruni en el New York Times que mientras los promotores de “Mainers United for Marriage” empezaron a retransmitir sus anuncios a partir del pasado agosto, aquéllos no lanzaron los suyos hasta principios de octubre.

Una vez renovado el mensaje, había que ponerle un rostro cercano. Por eso, desde hace dos años y medio, cientos de voluntarios de la causa gay han mantenido más de 200.000 conversaciones cara a cara con los vecinos indecisos de Maine (casi un quinto de la población del estado) para pedirles el voto a favor del matrimonio homosexual.

Según las estadísticas que maneja el think tank Third Way, estas conversaciones son muy eficaces. Algunos estudios revelan que el apoyo al matrimonio gay es un 65% mayor entre personas que conocen a un homosexual o a una lesbiana. El porcentaje aumenta hasta el 80% si se ha mantenido una conversación sobre el matrimonio con ellos.

La campaña de las conversaciones cara a cara se va a emplear ahora para preparar el referéndum que tendrá lugar en el estado de Oregón en 2014. El objetivo del movimiento gay es intentar revocar la enmienda constitucional que definió allí el matrimonio como la unión de hombre y mujer. Las siguientes batallas se librarán en los estados de Delaware, Hawái, Illinois, Rhode Island, Minnesota y Nueva Jersey.

Con el dinero de gente rica

Que el movimiento gay de EE.UU. está mejor organizado que nunca se nota también en su capacidad para recaudar fondos. Un artículo publicado en The Economist estima que la campaña para promover el matrimonio gay en los cuatro estados durante las recientes elecciones presidenciales ha costado 33 millones de dólares, tres veces más de lo que han conseguido recaudar los pro-familia.

Algunas de las empresas más importantes del área metropolitana de Seattle (Amazon, Starbucks, Microsoft…) no han tenido problemas en mostrar su apoyo expreso a la campaña gay “Washington United for Marriage”. El fundador de Amazon, Jeff Bezos, y su mujer donaron 2,5 millones para el referéndum de Washington, que ha recaudado en total más de 8,5 millones de dólares. También Bill y Melinda Gates hicieron donaciones para el referéndum de Washington. Y el alcalde de Nueva York Michael R. Bloomberg donó dinero para que saliera el “sí” en los cuatro referendos.

Los partidarios del matrimonio homosexual han podido destinar su dinero a la causa que les ha parecido bien. No ocurrió así con el presidente de la cadena de comida rápida Chick-fil-A, el empresario Dan Cathy. A este se le plantaron los alcaldes de Chicago, Boston y San Francisco para decirle que su compañía no era bienvenida en sus comunidades por apoyar en público el matrimonio de hombre y mujer, y haber prestado apoyo financiero a organizaciones pro-familia (cfr. Aceprensa, 30-07-2012).

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