Del niño que muerde a sus compañeros de guardería

Un niño de algo menos de dos años que, según parece, ha mordido de gravedad a tres compañeros de guardería, ante lo cual, los responsables de la misma han optado por hacer lo que se ha hecho toda la vida del Señor, a saber, pedirle a su mamá que no vuelva a traerlo… y ni siquiera del todo, pues el niño sólo ha sido «expulsado» por una semana, no para siempre.
Si la guardería hubiera sido mía, al niñito en cuestión no le dejo venir ni un día más. Y no creo que haya que darle más vueltas. De hecho, lo de expulsarle por una semana me parece un error de concepto, porque implica un castigo, lo que tratándose de un inimputable, que es lo que a la edad de la que hablamos (quince meses) es la criatura en cuestión, carece de sentido. No dejarle volver, por el contrario, no es un castigo, es una medida preventiva absolutamente normal y razonable ante un niño que no es ni bueno ni malo, que no tiene culpa de nada, pobrecito, pero que simplemente, por la razón que sea, muerde, y es, en consecuencia, peligroso para los demás niños.

Hasta ahí, una historia relativamente normal: si quieren Vds., parecida a “la noticia por antonomasia”, a saber, la del niño que muerde al perro. Pero poco más.

Para que la noticia sea realmente extraordinaria, hay que llegar a la segunda parte. Y es que la madre, en vez de llevarse a la criatura silenciosamente a casa y tratar de poner los medios para solucionar el grave problema que le ha caído encima con la mayor discreción y la reserva más total, lo airea bien aireadito, y para ello, denuncia a la guardería, o para decirlo tal como ha sido, al ayuntamiento, que parece que es quien la regenta, pidiéndole, me imagino, que readmita a la simpática criaturita y ya puestos, y aprovechando que el Segura pasa por Benejúzar, que es donde ha ocurrido el dislate, posiblemente también algún tipo de indemnización o de compensación por los agravios y discriminaciones al uso.
Cuando yo era niño se cantaba una canción que muchos de Vds. conocerán. Es posible que incluso los niños de hoy la sigan cantando. Decía algo así como:
“Vamos a ver como es, el reino del revés.
Me dijeron que en el reino del revés,
nada el pájaro y vuela el pez;
que los gatos no hacen «miau» sino que dicen «yes»
porque estudian mucho inglés”
El reino del revés ha llegado. Ahí tienen Vds. a un concejal que se tiene que desgañitar dando explicaciones sobre porqué expulsa de la guardería a un niño peligroso que muerde. Y a una madre que ante semejante papelón, no sólo no se amilana, sino que se envalentona; no sólo no pide disculpas, sino que pide reparación; no sólo no siente la menor necesidad de brindar una explicación, sino que las exige. Y todo ello, con el beneplácito de buena parte de la sociedad y con un poco de suerte, hasta de algún juez, que otros ya ha habido para disparates semejantes y hasta más increíbles.
Les dejo aquí con el chiste de Chaunu que ya comentamos un día. Si lo piensan un poquito, estarán de acuerdo conmigo que viene a colación. ¿Recuperará algún día esta sociedad el sentido común? ¿Recuperarán algún día sus componentes la vergüenza?