China prohibe el aborto que no se realice por razones médicas

El gobierno chino no ha logrado revertir su profunda crisis demográfica. Tanto la práctica de los abortos selectivos en el caso de que el bebé fuera una niña, así como la política del hijo único durante tantos años, han derivado en una población envejecida, creando una diferencia abismal entre la población femenina y la masculina. Lo que parece más importante es que las mencionadas políticas del régimen comunista, han creado un efecto cultural profundo en la población que las nuevas políticas no pueden revertir. Los efectos sociales y económicos de estos desequilibrios generacionales y la disparidad entre la población de varones y mujeres, amenazan la misma estructura social disminuyendo rápidamente la capacidad de producción de ese país. Una nueva media del gobierno, sin precedente en regímenes comunistas, prohíbe el aborto que no sea médicamente prescrito.

El diario inglés The Guardian anunciaba la nueva medida y se hacía eco de las distintas reacciones de  grupos pro aborto y feministas a nivel mundial. A este respecto, un investigador de Human Rights Watch en China, afirmo que “el núcleo de la política es el mismo: en el pasado era restringir los medios reproductivos de las mujeres, considerándolas una herramienta al servicio del Estado. Ahora hay una población que envejece y una fuerza laboral no lo suficientemente grande, por lo que el Estado necesita más bebés. El nuevo decreto parece ser una respuesta al fracaso de las medidas adoptadas hasta el momento: la política de segundo y la del tercer hijo que no surtieron efecto.

Fuente: OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV