Baja confianza en las organizaciones empresariales: ¿Cómo mejorarla?

Blog Ética Empresarial y Social.-Blog Profesor del IESE Doménech Melé.-

CEOE2El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de abril de 2013 incluye una encuesta acerca de la confianza que merecen a los españoles algunas instituciones. El listado incluye las organizaciones empresariales. Es una novedad ya que en la última encuesta del CIS sobre la misma cuestión, de octubre de 2011, no se preguntaba por tales organizaciones.

La verdad es que las organizaciones empresariales salen bastante mal paradas. Por debajo sólo están los sindicatos y diversas instituciones políticas (parlamento, gobierno y partidos políticos).

Llama la atención que la confianza en las instituciones sufre una caída generalizada respecto a la anterior encuesta. Algunas instituciones, como la Iglesia y los medios de comunicación, han caído menos de 0,2, mientras que en otras la caída ha sido bastante más acusada (el récord lo tiene la monarquía, con un descenso de 1,21) (ver Tabla 1). Aunque no existan datos comparativos para las organizaciones empresariales, el hecho es que la sociedad tiene poca confianza en tales organizaciones, y eso no es bueno. Las empresas y sus organizaciones pueden desarrollarse mejor en un clima de confianza.

Tabla 1. Grado de confianza en las instituciones (0=ninguna; 5=mucha).

 

Institución abr-2013 Desviación Típica oct-2011 Desviación Típica Variación
La Guardia Civil 5,71 2,77
La Policía 5,65 2,63
Las Fuerzas Armadas 5,21 2,88 5,65 2,95 -0,44
Los medios de comunicación 4,79 2,38 4,97 2,47 -0,18
El Defensor del Pueblo 3,94 2,69 4,55 2,77 -0,61
La Monarquía 3,68 3,00 4,89 3,21 -1,21
La Iglesia Católica 3,56 3,09 3,66 3,18 -0,1
El Consejo General del Poder Judicial 3,52 2,59 3,94 2,71 -0,42
El Tribunal Constitucional 3,51 2,59 4,07 2,75 -0,56
El Gobierno de su comunidad autónoma 3,09 2,62 3,93 2,83 -0,84
El Parlamento de su comunidad autónoma 2,96 2,52 3,88 2,8 -0,92
Las organizaciones empresariales 2,87 2,43      
El Parlamento 2,53 2,36 3,52 3,52 -0,99
Los sindicatos 2,45 2,42
El Gobierno 2,42 2,49 3,24 2,75 -0,82
Los partidos políticos 1,83 2,09 2,76 2,51 -0,93

Fuente: elaboración propia a partir del barómetro del CSI

Un elemento de análisis estadístico es la “desviación típica” que, de algún modo, mide la dispersión de las respuestas. Hay dos instituciones en las que esta desviación es muy elevada: la Iglesia y la monarquía. Esto indica que abundan las puntuaciones extremas. Unas próximas a 0 (ninguna confianza) y otras a 5 (mucha confianza). Podría ser debido a “fobias” y filias” poco objetivas (anticlericales y anti-monárquicos, y al revés). En el caso de las organizaciones empresariales, la desviación típica es parecida al de otras instituciones o está incluso por debajo. Esto hace pensar que no existe un sentimiento arraigado contra las organizaciones empresariales y que la baja confianza es debida a actuaciones concretas.

La pregunta es cómo recuperar la confianza. Se puede responder considerando, en primer lugar, las causas que ocasionan la desconfianza. Aunque no hay información sobre las causas, ya que sólo se pregunta por la percepción, ésta puede asociarse a la imagen forjada en la opinión pública con informaciones sobre cada institución y quienes las dirigen. Así, la caída en valoración de la monarquía puede relacionarse con la caza de elefantes del rey en plena crisis y, sobre todo, con el caso Urdangarin, yerno del rey, que de algún modo afecta la buena imagen de la casa real.

En el caso de las organizaciones empresariales ha podido influir varias causas.

  • Una puede derivar de la situación de crisis y la percepción que las organizaciones empresariales velan sólo por sus intereses en la salida de la crisis, sin preocupación alguna por otros grupos sociales.
  • Por otra parte, pudo influir la detención del ex-presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y ex-dueño del grupo Marsans, Gerardo Díaz Ferrán por un delito de blanqueo de dinero y alzamiento de bienes.
  • Cabe también que unas pocas empresas involucradas en situaciones de corrupción haya afectado a la imagen de las organizaciones empresariales.
  • Aunque sea incorrecto, algunos, en su percepción, habrán asociado los bancos con las empresas y sus organizaciones. Y, a su vez, relacionar los bancos con cláusulas abusivas en hipotecas, desahucios y engaño en acciones preferentes.
  • Los despidos de personal con motivo de la crisis, en algunos casos, pueden verse -con razón o sin ella- como injustificados y afectar también a la confianza.
  • Algunos pueden recordar denuncias de abusos al consumidor en determinados sectores y relacionarlo también con organizaciones empresariales.

Una segunda aproximación a cómo recuperar la confianza puede obtenerse aprendiendo de aquellas instituciones en las que la gente confía. Las que están en cabeza (fuerzas armadas, policía y guardia civil) tienen poquísimos casos de corrupción, trabajan con eficacia en bien de todos, a veces, incluso con notorio sacrificio personal en acciones humanitarias en países en guerra. En cuanto a los medios de comunicación, en general, desempeñan también su papel, aunque no faltan algunos que desmerecen, pero son pocos. La Iglesia es la institución con menor caída. Seguramente se valora, sobre todo, su labor social a través de Caritas. Todo esto lleva a pensar que se confía en las instituciones

  • por la competencia con que llevan a cabo su respectiva misión,
  • por su integridad o, al menos ausencia de corrupción, con que actúan
  • y por su preocupación por el bien común con el que armonizan sus intereses particulares.

Los hechos descritos más arriba puede dar lugar a que se perciban las empresas como instituciones que sólo buscan su interés y, por ello, no son de fiar. Obviamente las organizaciones empresariales han de defender sus intereses, pero no de cualquier manera y, menos aún, en contra del bien común. Lo mismo cabría afirmar de los sindicatos.

Aprendiendo de los mejores, puede sugerirse que las organizaciones empresariales podría mejorar la confianza que los ciudadanos tienen en ellas por su buen hacer, su integridad y la preocupación demostrada por el bien común. En esta línea, las organizaciones empresariales deberían:

  • fomentar estudios, propuestas e incitativas relevantes y con impacto social,
  • luchar con firmeza para erradicar la corrupción en las que están involucradas empresas,
  • trabajar de modo efectivo por el bien común del país, de acuerdo con su misión, armonizándolo con la defensa de sus legítimos intereses.

En estos momentos de alto desempleo, se ganaría confianza si se apreciaran gestos inteligentes y solidarios para estimular la creación de puestos de trabajo o propuestas encaminadas a facilitar la formación empresarial de los jóvenes, los más afectados por el paro.

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