Ante las elecciones al Parlamento Europeo: «los factores clave para el voto de un cristiano»

Por su interés, reproducimos a continuación la declaración de e-Cristians ante la proximidad de las elecciones europeas de 2014. «La participación es una obligación del cristiano que se siente vinculado a la Iglesia, no es una opción sino un deber», subraya

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El próximo 25 de mayo estamos llamados a participar en las elecciones al Parlamento Europeo. Como en todas las contiendas electorales, e-Cristians hace públicas sus consideraciones:

 

1. La participación política en todas sus dimensiones es una obligación del cristiano que se siente vinculado a la Iglesia y a su doctrina social. No es una opción, sino un deber, porque constituye como nos han recordado todos los papas desde Pío XII, una de las más altas manifestaciones de la caridad; esto es del amor hacia los otros. Sin participación no es posible realizar los dos grandes objetivos de la vida política: la procuración del bien común y la construcción de la amistad civil entre todos los ciudadanos. votar(1)

 

2. La participación es la condición necesaria pero no es suficiente para obtener aquellos dos grandes hitos, porque dependen de muchos otros factores, en gran medida ajenos a la capacidad de cada uno de nosotros. A pesar de esta evidencia no se debe desistir de la voluntad de hacerse presente.

 

3. El voto es uno de los mecanismos más importantes de participación, pero no es el único. Es un error grave limitarse a votar cada vez que hay elecciones pero rehuir de todo compromiso público el resto de días.

 

4.Situado el contexto general cabe afirmar algunas evidencias concretas referidas a la presente convocatorio europea:

 

• El Parlamento Europeo tiene capacidad de decidir o influir sobre muchas cuestiones importantes para todos y para cada uno en la vida diaria. No es en ningún caso un elemento secundario.

 

• Lo que se dilucida en estas elecciones es a qué grupo parlamentario europeo se apoya, Popular, Social Demócrata, etc., y también en esta ocasión y de manera menos directa, quién será el nuevo presidente de la Comisión Europea. Es sobre estos dos puntos sobre los que es necesario situar las preferencias, más que en cuestiones de carácter local. Si se desvirtúan los fines se genera confusión.

 

• Naturalmente esto no significa hacer abstracción total de las cuestiones internas del estado, que han de ayudar a complementar la decisión.

 

• Son factores clave para el voto de un cristiano: las propuestas de afrontar la crisis, sobre todo desde la perspectiva del paro; la pobreza y la desigualdad; el respeto y la mejora del medio natural; la acogida a la inmigración basada en la cooperación europea; la protección y fomento del matrimonio y la familia basada en la complementariedad necesaria hombre-mujer; la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte; el derecho de los padres a la educación moral y religiosa de los hijos; la consideración positiva del hecho religioso, el respeto a su práctica; y la independencia y libertad de las confesiones religiosas. También consideramos que son criterios decisivos la práctica de la virtud demostrada por los respectivos cargos públicos, y la promoción de los valores cristianos porque son inherentes a los fundamentos y desarrollo de nuestra civilización.

 

• Puede ser legítimo aplicar el voto en blanco o la abstención activa, si previamente se ha producido un cuidadoso discernimiento en conciencia, dado que el compromiso de los partidos políticos a los principios citados es en el mejor de los casos confusa, y en el peor, desfavorable. Este tipo de decisión no se puede confundir con la no participación si obedece a una exigencia personal que también se traduce en el interés y dedicación a actividades beneficiosas para la comunidad.

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