Francisco López Rupérez: «La escuela española está estancada en la mediocridad»

Denuncia que «los profesores de Secundaria tienen una formación insuficiente» y, cuando se sacan su plaza, «se quedan ahí para siempre sin poder mejorar». «Una parte de la izquierda cree que el conocimiento es elitista»

Francisco López Rupérez.

Francisco López Rupérez (Madrid, 1949) es el gurú educativo del PP, pero su autoridad es reconocida por la izquierda por su solvencia científica, especialmente en relación al Informe PISA y al modelo competencial. Fue el primero en hablar del MIR educativo, un año antes de que Alfredo Pérez Rubalcabalo planteara. 

Ex presidente del Consejo Escolar del Estado, ex consejero de Educación ante la OCDE y ante la Unesco y ex secretario general de Educación, dirige ahora la Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, donde analiza los modelos educativos que funcionan a partir de la evidencia empírica. 

Demuestra con datos que «la escuela española está estancada en la mediocridad» y que «los profesores de Secundaria tienen una formación insuficiente». Uno de los problemas es la falta de incentivos -«El docente saca la plaza y se queda ahí para siempre sin poder mejorar»- y esa percepción equivocada «en una parte de la izquierda de que el conocimiento es elitista». El Plan 2050 de Pedro Sánchez reconoce las «carencias» en la profesión docente, el tema tabú.Sí, pero aporta soluciones defectuosas. El sistema actual se ha degradado y no genera la formación que necesitan los profesores del siglo XXI. Acabamos de publicar un estudio basado en PISA 2018 que indica que los docentes españoles de Secundaria tienen una formación insuficiente. El máster no les prepara en cuestiones importantes.El docente que se esfuerza gana igual que el que no hace nada.Hay gente muy valiosa desaprovechada y con el síndrome del profesor quemado. El docente saca la plaza y se queda ahí para siempre sin poder mejorar. Los que saltan a la Administración están mal vistos, se les llama los desertores de la tiza, posiblemente porque la promoción no está vinculada al mérito y a la capacidad. Hay que hacer un plan de carrera para establecer una perspectiva de progreso profesional con evaluaciones y formación adecuada en cada tramo y posibilitar una vía docente o una vía de gestión o de formación de otros profesores.

¿En qué consiste su propuesta de MIR educativo?Es un sistema similar al de los médicos, compartido con Singapur, Canadá o Finlandia, en el que la selección mediante prueba antecede a la formación; no como ahora, que primero se forma a todo el mundo y luego se selecciona. Ese sigue siendo el esquema del Plan 2050: la selección tras el grado y el máster. No tiene sentido generar expectativas cuando dos tercios de los estudiantes de Magisterio no trabajarán nunca como profesores. Planteamos un examen nacional al terminar el grado y después un año en institutos superiores de formación del profesorado, seguido de dos años de prácticas remuneradas en centros educativos supervisados por un tutor.¿Qué nos dicen los datos acerca de la escuela española?Que está estancada en la mediocridad en sus resultados por la ausencia de reformas clave. Muchas leyes y poco acierto. La falta de estabilidad del sistema lastra cualquier mejora. En PISA estamos en el grupo de países que no avanzan y en abandono educativo temprano estamos en el 16% frente a la media europea del 10%Este abandono nos aboca a un país de trabajadores poco formados.Hay una brecha muy grande entre los que tienen baja y alta formación que no se corrige a tiempo. Existe además una inadecuación de los estudios universitarios al mercado de trabajo, pero el grueso del paro juvenil está asociado a una infracualificación de esta población vinculada al abandono temprano.¿Por qué abandonan?El sistema no consigue adaptarse a las características de una parte importante de nuestro alumnado. Hay sectores amplios que no son suficientemente atendidos. Tenemos un contexto social enormemente complejo y, precisamente por eso, las políticas han de ser intensivas en conocimiento.El conocimiento ha perdido peso en detrimento de las habilidades.Parece que se recupera esa orientación rousseauniana que desplaza la atención a los aspectos utilitaristas de la educación. Hay un discurso de una parte de la izquierda -que no toda la izquierda comparte- de que el conocimiento es elitista y las destrezas son populares. Pero no se puede construir un puente sin saber primero las leyes de la estática y los desafíos del futuro no van por la línea de reducir los conocimientos.¿Bajará el nivel?Estoy preocupado por que este nuevo enfoque del currículo por competencias vaya acompañado de una apuesta por el facilismo. Como cuando se permite pasar de curso con un número inferior de suspensos: no se envía a los adolescentes un mensaje de expectativas elevadas, de ambición. Los países asiáticos apuestan por la exigencia y el conocimiento, que no quiere decir que no apuesten por las competencias, además de por políticas centradas en el profesorado. No hay que operar sobre la rebaja de los niveles, hay que elevar el listón y apoyar más a los que más lo necesitan.El currículo de José Ignacio Wert también hablaba de competencias, y del aprender a aprender…La primera ley que introduce las competencias es la Loce de Pilar del Castillo (2002); luego se amplían en la LOE de 2006 y la Lomce hace un planteamiento de máximos: propone todas las competencias en todas las asignaturas, cursos y niveles. Fue un exceso.¿Qué fallaba en la Lomce?Con la Lomce no se acertó. Adolecía de fallos técnicos y hubo problemas de gestión y de liderazgo institucional porque los responsables no fueron capaces de establecer canales adecuados de comunicación. Esos errores son atribuibles al Gobierno de Rajoy pero la respuesta desmedida de la oposición generó insurrección en las CCAA y desorden en el sistema.Ahora son las CCAA del PP las que no quieren cumplir la Lomloe.Si es así, lo considero un error, y pone de manifiesto el difícil momento político que estamos viviendo en el plano de la convivencia. Hemos de buscar fórmulas que, preservando el reparto competencial, promuevan un clima de lealtad institucional sin la cual es imposible que el sistema educativo avance. El principal factor de desigualdad educativa en España en materia de resultados es el territorial, y para reducirlo necesitamos más Estado. Hay un consenso amplio en el plano internacional en que hay que buscar un equilibrio entre centralización y descentralización. Con la Ley Celaá se ha profundizado en el desequilibrio y se ha avanzado en una centrifugación, entendida como el incremento de competencias a las CCAA en detrimento del Estado. Cada autonomía va a su bola y se ha producido un movimiento espontáneo de imitación de unas sobre otras. Eso no va en la dirección de reducir la desigualdad.

ESCUELA OBLIGATORIA HASTA LOS 18 AÑOS

Propone extender la educación obligatoria de los 16 a los 18 años para reducir las elevadas tasas de abandono escolar temprano. Pero no repitiendo el esquema típico de la ESO, sino con un programa flexible que combine formación y trabajo. Esta medida, que supondría 1.000 millones de euros en tres ejercicios, ha sido defendida tanto por el PP como por Ángel Gabilondo (PSOE) y la Generalitat de Cataluña. «En aquellos países, como Portugal, donde se ha aplicado han mejorado los salarios». El Parlamento Europeo también ha recomendado alargar dos años la escolarización obligatoria.