¿Es cierto que existen vacunas procedentes de fetos de abortos provocados?

Observatorio de Bioética.-UCV.-Algunas de las vacunas empleadas actualmente para prevenir enfermedades como la rubeola, el sarampión, la rabia, la poliomielitis, la hepatitis A, la varicela o la viruela se producen utilizando tejidos de abortos humanos provocados.

Las vacunas consisten en virus muertos o vivos atenuados que se introducen en el organismo del paciente para activar las defensas contra ese virus sin llegar a enfermar. Así, si el paciente posteriormente entra en contacto con el virus vivo, éste no podrá infectarlo, pues ya cuenta con las defensas necesarias para hacerle frente, es decir, está inmunizado.

Para la preparación de las vacunas los virus deben ser cultivados en células en el laboratorio. La dificultad ética aparece cuando dichas células proceden de fetos humanos abortados de manera inducida. Asimismo, los propios virus también pueden obtenerse de fetos abortados que hubieran sido infectados por ese virus. Un artículo publicado en 2008 en Cuadernos de Bioética recoge información detallada sobre las distintas células y cepas víricas con este origen[1].
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