sociales y contraseñas.
De ahí que la labor de las familias (y docentes) sea tan importante. “Preparemos a nuestros hijos para el uso de la tecnología desde bien pequeños, mucho antes de tomar esas grandes decisiones de la compra de un primer móvil o una tableta. Conócelos, charla y conecta con ellos y hazte imprescindible en su vida: que no le pregunten a Siri lo que quieras explicarles tú”, aconseja María Zalbidea, analista de tendencias digitales.
Uso controlado
Para Gabriela Paoli, psicóloga y experta en adicciones tecnológicas, también es primordial que los padres establezcan unas normas muy claras en lo que se refiere al uso de la tecnología en el ámbito familiar. “Recomiendo que estas normas se digan no solo de voz, sino que exista un panel —un contrato firmado por ambas partes donde se queden claras las normas de utilización y sus consecuencias de su incumplimiento— que se pueda consultar y que esté a la vista en la casa”. En este sentido, conviene hablar sobre el uso que se le debe dar al terminal, cuánto tiempo al día y en qué lugares podrá utilizarlo… “Debe empezarse desde muy temprano con unas pautas claras. Una vez fijadas, hay que exigir su cumplimiento: con cariño, pero con exigencia”, mantiene Antonio Milán, doctor en Educación, profesor y autor de ‘Adolescentes hiperconectados y felices’.
Por último, resultan de gran utilidad los sistemas de control parental: herramientas que facilitan el control de acceso y contenidos a la Red por parte de los menores y que, entre otros, incluyen funcionalidades de filtrado de páginas web inapropiadas para su edad en función de temáticas o tipos de contenidos; establecimiento de unos horarios para conectarse; tiempo máximo que pueden permanecer conectados; control de aplicaciones (por ejemplo redes sociales o programas de mensajería), geolocalización, bloqueo de llamadas, función de supervisión de búsquedas o servicios de notificaciones y monitorización para consultar cuál ha sido la actividad de menor durante el tiempo que ha permanecido conectado. “Es importante que los padres se conciencien sobre su utilización por los riesgos que conlleva: ciberacoso, peligro de adicción, baja tolerancia a la frustración, búsqueda de sensaciones y de identidad propia…”, asegura Óscar González de Escuela de Padres con Talento. Además, no basta con instalarlo y ‘olvidarse’, es necesario que los progenitores lo consulten con asiduidad para que su uso sea efectivo.
De hecho, ya hay algunos dispositivos, como PhoneKid, que lo traen incorporado: cuenta con funciones como ‘Escúchame’, por ejemplo, que ayuda a bloquear de forma remota la pantalla cuando necesitan captar la atención de los pequeños; o ‘Modo de uso’, que hace posible que los padres conviertan el terminal en una herramienta adaptada al uso que se le vaya a dar en un momento concreto.
