Seis daños que causa el consumo de pornografía

1 octubre, 2019
daños de la pornografía

Los efectos de consumir porno: agresiones sexuales y violencia machista; secuelas graves en niños y adolescentes; daños al matrimonio y la familia; alienta la prostitución; deteriora el cerebro; causa un impacto ambiental sobre el planeta.

Numerosos expertos advertían en un encuentro celebrado el pasado jueves, 26 de septiembre, sobre los daños de la pornografía, cuyo consumo afecta sobre todo a niños y adolescentes; y cuya práctica se inicia incluso a los 8 años y se generaliza a los 14.

En la cita, que se celebró bajo el nombre ‘La nueva pornografía: infancia vulnerable‘, se destacó también que estos jóvenes reciben ofertas de consumo de la prostitución en los entornos digitales.

Entre otras cuestiones, los asistentes abordaron la de la educación sexual en centros educativos y cómo la adicción de los menores a visitar webs de contenido sexual explícito afecta a sus relaciones interpersonales.

La jornada programó una mesa redonda, ‘Trata en Andalucía, una mirada de género’, donde se abordó el papel de la mujer en la industria de la pornografía. Expertas en el tema subrayaron el preocupante aumento de la estrecha relación entre el consumo de la pornografía y la prostitución, así como su relación con la trata de seres humanos.

De todo ello, unido a otros estudios elaborados por expertos, se pueden concluir, entre otros, seis daños de la pornografía: agresiones sexuales y violencia machista; secuelas graves en niños y adolescentes; daños al matrimonio y la familia; alienta la prostitución; deteriora el cerebro; causa un impacto ambiental sobre el planeta.

Más agresiones sexuales y violencia machista

En referencia a los delitos sexuales, la Memoria anual de la Fiscalía General del Estado informaba recientemente de que se han incrementado más de un 23% en un año. En ese escenario, también han aumentado la violencia sexual entre los jóvenes y las violaciones en grupo.

“La realidad criminológica de los menores denota una inquietante reproducción de los patrones machistas”, citaba la memoria, y una de las causas es el consumo de pornografía por parte de niños y adolescentes a edades cada vez más tempranas.

De hecho, no son pocos los expertos que advierten de los daños de la pornografía y que consideran la adicción de los jóvenes a visitar webs de contenido sexual explícito como uno de los motores de las agresiones sexuales y violaciones ‘en manada’.

En los últimos años, psicólogos y diferentes asociaciones han advertido de la correlación entre el consumo de pornografía y la violencia machista física y sexual.

“El contenido de las páginas pornográficas es cada vez más violento y es visto mayoritariamente por los jóvenes y adolescentes a partir de 12 años”, apuntaba en 2016 Carmina Serrano, psicóloga especialista en violencia de género.

Ese mismo año, una comparativa entre el “top 10 de los países con páginas vistas per cápita” en la web Pornhub y las muertes de mujeres a manos de sus parejas en el mundo establecía una cierta relación del consumo de porno con los feminicidios en alguno de los países anglosajones y nórdicos.

Por una parte, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Noruega, Islandia, Australia, Suecia y Dinamarca encabezaban ese “Top 10” de los países con más páginas porno vistas per cápita.

Por otra, tras los 12 países que ocupaban las primeras posiciones en cuanto a feminicidios, en su mayoría latinoamericanos, a continuación aparecía Estados Unidos, con una tasa de 21,79 feminicidios por millón de mujeres.

También aquí son significativas en esa lista, aunque menos, las presencias de Canadá, con una tasa de 9,84 mujeres muertas a manos de su pareja; Noruega (8,95); o Australia (8,05), según el Centro Reina Sofía.

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“Si la única educación sexual que reciben los adolescentes proviene del porno, distorsiona su concepto de las relaciones sexuales”, advierte una experta psicóloga

Secuelas graves en niños y adolescentes

Otra cuestión muy preocupante son los daños de la pornografía en niños y adolescentes. Si en 2016 uno de cada diez visitantes de webs porno tenía menos de 10 años, actualmente el consumo se ha reducido incluso a los 8 años, como advertíamos al inicio de esta información.

“Si la única educación sexual que reciben los adolescentes proviene del porno, distorsiona su concepto de las relaciones sexuales” advertía entonces Carme Sánchez, una experta psicóloga.

Además, Sánchez agregaba que “es interesante recordar los últimos datos estadísticos en torno al maltrato y violencia de género en España: está aumentando entre los adolescentes”.

La Universidad de Navarra, dos años antes, informaba de que “existen estudios que revelan que el 34% de los jóvenes entre los diez y los diecisiete años afirma estar expuesto a contenido sexual online no deseado y el 75% de los sitios web que contienen material pornográfico exhiben anuncios visuales en sus páginas de acceso sin consultar antes la edad de quien visita el sitio web”.

“El marketing pornográfico se diseña para introducir a los más jóvenes en el consumo de una pornografía cada vez más denigrante”, denunciaba.

Por su parte, Carolina Lupo, psicopedagoga, consideraba que “muchos jóvenes llegan a un grado cercano a una verdadera adicción, manifiestan sentirse atraídos sexualmente por mujeres ficticias y virtuales, en lugar de por seres humanos reales. Acaban pensando que toda mujer debe ‘estar disponible’”.

Una práctica de riesgo que también está en auge son los vídeos sexuales grabados por menores, según informaba la Policía Nacional el pasado 27 de abril.

De hecho, identificaron a más de 100 menores que habían publicado vídeos de contenido sexual grabados por ellos mismos y difundidos a través de redes sociales como Instagram, Twitter, Periscope o YouTube.

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Chicas que exploran sexo online y ‘sexting’, dos riesgos que también afectan a ellas

Para la Policía, es una práctica de riesgo que va a más y que tiene como principal causa el masivo consumo de pornografía por parte de niños y adolescentes a edades cada vez más tempranas.

Los riesgos no son solo para ellos, ya que también las chicas exploran sexo online. Para las chicas, “tiene sentido que participar en un comportamiento de riesgo online se traduciría en riesgos fuera” de internet, como contraer VIH, agresiones sexuales o violencia de pareja, según la doctora Megan K. Maas, investigadora de la Universidad Estatal de Michigan.

El consumo de pornografía por parte de los jóvenes les anima también a practicar ‘sexting’, un peligroso fenómeno que se expande entre los adolescentes.

Una buena parte de ellos reconoce haber enviado fotografías erótico-sexuales alguna vez siguiendo una tendencia que está avanzando y que ya empieza a los 10 años, con lo que también se multiplican otros riesgos: bullying, ciberbullying, stalking, grooming o violencia machista.

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Los daños de la pornografía al matrimonio se traducen en egoísmo, aislamiento, infidelidad, desconfianza…

Daños de la pornografía al matrimonio y la familia

Otro de los efectos indeseados que causa el consumo de pornografía es el impacto sobre el matrimonio y la familia, como constatan otros informes que analizan el uso masivo en el seno de muchos hogares.

Tanto es así que las consecuencias de ese tipo de adicción se traducen en el matrimonio en egoísmo, aislamiento, infidelidad, insatisfacción matrimonial, desconfianza, degradación de la mujer, destrucción de la autoestima, depresión, estrés, ansiedad…

El portal ‘Sorpresas para tu pareja’ advertía en 2015 sobre los efectos perniciosos para el matrimonio cuando uno de los miembros de la pareja, normalmente el hombre, es adicto al consumo de pornografía.

Esta adicción “está destruyendo matrimonios”, citaba, y exponía hasta 10 razones por las que la adicción a la pornografía puede llegar a destruir un matrimonio.

La pornografía alienta la prostitución

Desde otra perspectiva, aumenta la preocupación por el aumento de la relación entre el porno y la prostitución, dos caras de la misma moneda, ya que ambas prácticas denigran a la mujer y muestran una imagen distorsionada de las relaciones sexuales que confunde a los más jóvenes.

En junio de 2017, tres expertos en esta cuestión se manifestaban con estas expresiones: “la pornografía ha servido parabanalizar la prostitución”; “la pornografía es una expresión más de la explotación de las mujeres”; “la pornografía es el marketing de la prostitución”.

“Esta nueva forma de degradación de las mujeres (fist fucking, torturas, violaciones, necrofilia, zoofilia, asesinato en ciertos films ‘hard’) conduce a los hombres (consumidores en un 99%) a una dependencia y una patología descritas por médicos americanos bajo la terminología de ‘cibersexo’”, advertía ya en mayo de 2006 la doctora Michèle Dayras en su artículo ‘Prostitución, pornografía y tráfico de mujeres’.

Consumir porno deteriora el cerebro

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La pornografía actúa en el cerebro como una droga

Al mismo tiempo, no son pocos los expertos que apuntan a otros daños de la pornografía: el consumo de porno afecta al cerebro, como informábamos el 17 de julio de 2017.

“Hay una relación negativa entre las horas que los sujetos ven porno y la cantidad de materia gris de una zona del cerebro involucrada en el aprendizaje y la memoria”, afirmaba ese año un estudio.

Otros expertos advierten de que “la pornografía actúa en este órgano como una droga”. El doctor Donald L. Hilton insistía en que “la pornografía estimula ciertos neuroquímicos en nuestro cerebro actuando en este órgano como una droga”.

Ver pornografía en la red tiene un impacto ambiental

Por otra parte, el pasado 17 de agosto informábamos sobre las conclusiones del estudio ‘Climate crisis: The unsustainable use of online video’, que determinaban que el el consumo de porno daña al planeta.

El informe, realizado por investigadores del The Shift Project para descubrir el impacto ambiental del consumo de vídeos por internet durante el 2018, constataba el consumo de pornografía tiene un impacto ambiental negativo para el planeta.

De hecho, la reproducción de vídeos pornográficos alojados en Pornhub, YouPorn o XVideo generó el año pasado 80 millones de toneladas de CO2 en todo el mundo, citaba el estudio.

Los modernos dispositivos para conectarse a la red (teléfonos inteligentes, tabletas…) aportan el 4% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (más que el transporte aéreo), con lo que su contribución a la crisis climática no es desdeñable, concluía.

Fuente: forumlibertas

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