QUÉ DEBES SABER SOBRE LA EUTANASIA? Se recogen respuestas a las preguntas más frecuentes que están en la calle:

20 agosto, 2019

NO SE DEBE RESPETAR LA VOLUNTAD MANIFESTADA DE CADA PERSONA?

No. Si la voluntad individual fuera fuente de moralidad o legalidad, cualquier acto humano (desde vender un órgano del propio cuerpo) podría ser legitimado por la mera voluntad del afectado. Tampoco la decisión de la mayoría puede atentar contra los derechos fundamentales, comenzando con el de la vida, que deben ser respetados y no sometidos al consenso social.

¿QUÉ SE ENTIENDE HOY POR EUTANASIA?

Hoy se llama así al llamado homicidio por compasión, es decir, el causar la muerte de otro por piedad ante su sufrimiento o atendiendo a su deseo de morir.

¿NO PUEDE UNA PERSONA DISPONER DE SU PROPIA VIDA?

La tradición jurídica occidental considera el derecho a la vida como un derecho-deber, es decir, un derecho al que no se puede renunciar; por eso, nadie tiene derecho a eliminar la vida, ni siquiera la propia.

QUÉ ES LA MEDICINA PALIATIVA?

Una especialidad médica que atiende al enfermo terminal y a su entorno; parte del supuesto de que, cuando ya no puede curarse al enfermo, aún es posible cuidarlo y aliviarlo.

¿ES LA EUTANASIA UNA MUERTE DIGNA?

Es una expresión engañosa: toda persona es digna, independientemente de sus circunstancias. Lo que es indigno para una persona es provocarle la muerte.

LEGALIZAR LA EUTANASIA VOLUNTARIA, ¿PERJUDICA A ALGUIEN?

En Holanda, por ejemplo, la legalización de la eutanasia voluntaria ha creado una mentalidad que presiona a enfermos y ancianos para que soliciten poner fin a su vida. También se aplica a personas que no lo han pedido por indicación de sus familias o a personas que pasaban por una depresión. Incluso está legalizada la eutanasia a niños.

ENTONCES ES OBLIGATORIO DEJAR SUFRIR A LAS PERSONAS?

No. Mitigar el dolor físico, aun a sabiendas de que ese tratamiento puede acortar la vida del paciente, es legítimo. Hoy la técnica médica, a través de los cuidados paliativos, ha alcanzado cotas nunca antes imaginadas. Es ilegítimo el encarnizamiento terapéutico que prolonga la vida de una persona todo lo posible, por todos los medios, proporcionados o no, aunque no haya esperanza alguna de curación.

¿QUÉ HACER EN LOS CASOS DE ALGUNOS ENFERMOS O DISCAPACITADOS CUYA VIDA ES SOLO VEGETATIVA?

Cuidarles. El derecho a la vida deriva de la dignidad de la persona, independientemente del estado en que se encuentren. La vida no puede ser sometida a un control de calidad, porque unas vidas no valen más que otras.

¿EXISTEN CAMPAÑAS DESTINADAS A INFLUIR EN LA OPINIÓN PÚBLICA PARA QUE ACEPTE LA EUTANASIA?

Sí, estas campañas suelen presentar un caso límite de enfermo terminal o incurable para influir en la sensibilidad colectiva. Finalmente, se desacredita a los que se oponen a la eutanasia tachándoles de retrógrados e intransigentes o fanáticos religiosos.

ES SUFICIENTE QUE LA EUTANASIA SEA UN DELITO PARA PREVENIRLA?

No; por encima de la penalización de la eutanasia está la actitud de las personas y los grupos sociales respecto al enfermo, al anciano o al minusválido. Si en una sociedad el valor supremo es el bienestar material, el culto al cuerpo y el materialismo, aumentarán los partidarios de la eutanasia.

¿OPONERSE A LA LEGALIZACIÓN DE LA EUTANASIA NO ES IMPONER A LA SOCIEDAD UNA POSTURA RELIGIOSA?

No es solo una postura religiosa sino también humana; la defensa de la dignidad de la persona y sus derechos ha de ser el fin de la sociedad y del Estado; defender la vida frente a la eutanasia no es una postura religiosa sino humanista.

¿QUÉ DICE, EN RESUMEN, LA IGLESIA SOBRE LA EUTANASIA?

1. No es lícito matar a un paciente ni directa ni indirectamente, ni es lícito omitir una prestación debida a un paciente sin la cual irremisiblemente morirá.

2. Es ilícito renunciar a cuidados y tratamientos cuando son eficaces aunque sea parcialmente; no se ha de omitir el tratamiento a enfermos en coma si existe alguna posibilidad de recuperación, aunque se puede interrumpir cuando se haya constatado su total ineficacia.

3. No existe obligación de someter al paciente terminal a nuevas operaciones quirúrgicas cuando no se tiene fundada esperanza de hacerle más llevadera su vida.

4. Es lícito suministrar narcóticos y analgésicos que alivien el dolor aunque atenúen la consciencia y provoquen, de modo secundario, el acortamiento de la vida del paciente.

5. Es lícito dejar de aplicar tratamientos desproporcionados a un paciente en coma irreversible cuando ha perdido toda actividad cerebral; no lo es dejar de tratarle proporcionalmente cuando conserva ciertas funciones vitales.

6. Las personas discapacitadas o con malformaciones tienen los mismos derechos que las demás personas, incluidos los tratamientos terapeúticos.

7. El Estado no puede atribuirse el derecho a legalizar la eutanasia, pues la vida del inocente es un bien que supera el poder de disposición, tanto del individuo como del Estado.

8. La eutanasia es un crimen contra la vida humana y la ley divina del que se hacen corresponsables todos los que intervienen en la decisión y ejecución del acto homicida.

FRASES DE INTERÉS SOBRE EL TEMA

Papa Francisco: La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos.

Papa Benedicto XVI: La eutanasia es una falsa solución al drama del sufrimiento. Nadie es propietario de su propia vida, todos debemos salvaguardarla y respetarla.

Juramento Hipocrático: Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura.

San Juan Pablo II: La verdadera compasión nos hace solidarios con el dolor de los demás, y no elimina a la persona cuyo sufrimiento no se puede soportar.

La eutanasia, en vez de rescatar a la persona de los sufrimientos, la suprime.

Mons. Gil Tamayo (Obispo de Ávila): La defensa de la vida debe ser integral, no según baremos de calidad de vida. No podemos hacer corredores de la muerte.

Jaime Mayor Oreja (exministro del Interior y presidente de “One of Us”): La eutanasia acaba matando a los más débiles.

Ramón Rodríguez Arribas (exvicepresidente del Tribunal Constitucional): La eutanasia es el eufemismo con el que se disfraza la muerte provocada de un ser humano doliente.

Antonio Moreno (periodista de Cope): La eutanasia es la única válvula de escape para sostener un sistema incapaz de pagar pensiones, cuidados paliativos y camas hospitalarias.

Gonzalo Herranz Rodriguez (catedrático emérito de Medicina por la Universidad de Navarra): La dignidad humana es invariable: no se disminuye a causa de la enfermedad, el sufrimiento, la malformación o la demencia. Para una mirada que sólo ve las apariencias, la enfermedad terminal tiende a eclipsar la dignidad del enfermo: la oculta, parece destruirla. Los que defienden la eutanasia aludiendo a la libertad están guiados por un sentido egocéntrico de este valor.

Ignacio Gómez, médico y profesor de bioética en la UCV: “Uno de los condicionamientos para aprobar las leyes de la eutanasia son las razones económicas: El 2% de la población (ancianos enfermos) están “consumiendo” una cuarta parte de los recursos del sistema sanitario español. Hay una tentación muy grande de disminuir el gasto sanitario”.

Justo Aznar, director del Instituto de Ciencias de la Vida de la UCV: “A mí me parece que todas estas medidas [sobre la eutanasia] que se están promulgando ahora en España y también en Europa y de alguna forma en el mundo que podemos llamar desarrollado, es una lucha sin cuartel hacia conseguir un mundo sin Dios”. “Admitamos que una persona dice: ‘me quiero morir’, le debemos ayudar a que se quiera morir porque eso es un patrimonio de su propia autonomía personal. […]. Sin embargo, cuando una persona se toma en su casa un bote de pastillas para dormir, llega al hospital y nunca he visto que digan: como ha hecho un ejercicio de su autonomía, no le hagáis un lavado de estómago, dejadla en paz que se muera. Cuando vemos a un señor que se quiere tirar de un alféizar de un tejado y en el ejercicio de su autonomía dice que se quiere tirar, pues déjalo que se tire. Sin embargo, la sociedad pone en el suelo colchones, vienen los bomberos e incluso hay alguna persona que arriesga su vida”.

Carlos Álvarez, portavoz de Vida Digna: “Los cuidados paliativos no solamente atienden al enfermo, sino que atienden también a su familia; se trata de ayudarle a que llegue al final de su vida, haciéndole consciente de que esa vida es valiosa incluso hasta los últimos momentos”.

Herminia Valladares, coordinadora de Cuidados Paliativos de Guadalajara: “No es necesario legalizar la eutanasia. No somos quienes para adelantar una muerte”.

“Pienso que ahora estamos usando mal la palabra dignidad, la dignidad es un valor inherente a cada ser humano, a cada persona, entonces todas las personas son dignas simplemente por ser personas […] Así que ¿una enfermedad te va a hacer indigno? Evidentemente creo que no, no tiene esa potestad la enfermedad”. “En muchas residencias de Bélgica están desapareciendo los ancianos. Y tienen miedo de que se les aplique la eutanasia. Suiza ha generado el turismo de la muerte. A mí todas estas cosas me parecen terribles”.

Del vídeo al que nos referíamos al principio del artículo, https://youtu.be/3VmEoVA1m-o con las intervenciones de Ignacio Gómez, médico y profesor de bioética de la Universidad Católica de Valencia, y Justo Aznar, director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia:

Esta “muerte digna” que intentan presentarnos como necesaria y justa no es más que “[…] un eufemismo que nos lleva a considerar que la persona en esas circunstancias, como en otras de la vida, pierde su capacidad de raciocinio, como es el Alzheimer, es quitarle su dignidad cuando la dignidad, como digo, es absolutamente intrínseca con la propia naturaleza humana” (Justo Aznar).

Una forma de “[…] anticipar la muerte de una persona, cuya vida no somos los propietarios nosotros” (Ignacio Gómez).

“Es una muestra más de lo que se está haciendo en la sociedad en contra de la familia y de la vida en general. Es, en este momento, un problema fundamental de nuestra sociedad el tratar de establecer las bases de la defensa de la familia, de la defensa de la vida y sobre todo también de la naturaleza humana que quiere ser cambiada […] con el objetivo final de establecer una sociedad alejada de Dios”, explica Justo Aznar.

“Creo que hay que distinguir entre muerte digna, la muerte de un ser humano siempre es digna porque la dignidad es connatural con nuestra propia naturaleza, y otro aspecto es la muerte sin dolor […] y en eso están luchando mucho las asociaciones médicas, las instituciones sanitarias…” (J. Aznar).

“En todas las campañas […] siempre se parte de casos extremos para poder tratar de implementar una legislación general. Yo creo que esto es un error inaceptable, porque nunca se puede legislar generalmente para un caso extremo” (J. Aznar).

“Y es que realmente admitimos que una persona que dice ‘me quiero morir’, le debemos ayudar a que se quiera morir porque eso es un patrimonio de su propia autonomía personal. […] Sin embargo, […] cuando una persona […] se toma en su casa un bote de pastillas para dormir, llega al hospital y nunca he visto que digan: como ha hecho un ejercicio de su autonomía, ha dicho que se quiere morir, no le hagáis un lavado de estómago, dejadla en paz que se muera. Cuando vemos a un señor que se quiere tirar de un alfeizar de un tejado y en el ejercicio de su autonomía dice que se quiere tirar, pues déjalo que se tire. Sin embargo, la sociedad pone en el suelo colchones, vienen los bomberos e incluso hay alguna persona que, en un gran acto de generosidad personal, arriesga su vida por salvar la vida de aquella persona que dice en el ejercicio de su autonomía que quiere morir” (J. Aznar).

“Cuando llegamos a la vida terminal […] la sociedad dice: en determinadas circunstancias, por ejemplo, un Alzheimer […] o enfermedades terminales con gran sufrimiento […], ese ser humano en esas circunstancias deja de ser persona, por lo tanto, si es una cosa podemos hacer lo que queramos con ella” (I. Gómez).

“Hay otro aspecto que es muy importante comentar, que es la manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación social, donde actúan sobre un elemento muy importante de nuestra sociedad que es la emotividad, […] es lo que condiciona que la gente piense de una manera o de otra, basta que nos pongan en la televisión unas imágenes duras y muy sensibles y la población se va hacia un lado o va hacia otro” (I. Gómez).

“El problema legislativo de hoy en día, que los técnicos le llaman el iuspositivismo, es una forma de legislar que nace de un relativismo moral, que a su vez viene de un escepticismo. La sociedad actual ha renunciado a conocer la Verdad, en mayúsculas, entonces si la Verdad no existe, existe tu verdad y mi verdad. Y no tiene por qué valer más la mía que la tuya, entonces nos vamos a ese relativismo moral donde lo que importa es el consenso democrático” (I. Gómez).

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