La tragedia del sistema educativo español. Diario El Economista

17 septiembre, 2018

Un 22,7% de los empleados está sobrecualificado para su trabajo
Un 35% tiene un trabajo en un campo que no se corresponde con su profesión
En España hay muchos universitarios respecto al resto de la UE.
Un 22,4% de los empleados españoles está sobrecualificado para el puesto de trabajo que ocupa. Además, casi el 35% de los trabajadores tiene un empleo en un campo que no corresponde con su especialización durante la etapa formativa. Esta situación se produce porque los españoles se especializan en ramas de estudio cuya demanda laboral es baja y porque la estructura productiva no es capaz de generar los puestos de trabajo suficientes. Dicha ineficiencia supone un derroche de recursos humanos del país y un coste (económico y moral) tanto para los propios individuos como para la sociedad en general. También en el caso de España contar con un título no es sinónimo de tener un nivel elevado de competencias básicas (compresión lectora, razonamiento matemático o conocimientos tecnológicos).
La Fundación Conocimiento y Desarrollo señala en su último Informe CYD sobre la contribución de la universidad española al desarrollo económico y social del país que “no debe ser ajeno a esta sobrecualificación y desajuste el hecho de que las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas son las que tienen las mayores perspectivas de crecimiento en el futuro y las más demandadas por los perfiles profesionales de la industria 4.0 y la economía digital, estén infrarrepresentadas en España, en comparación con la Unión Europea”.

Según los últimos datos publicados por Eurostat (2016) y como recoge la fundación CYD, España cuenta con una de las proporciones más bajas de Europa de graduados en tecnologías de la información y la comunicación (hardware, sofware, programación…). Esto mismo ocurre cuando el cálculo se extrapola al total de graduados en campos técnicos como las ingenierías y las arquitecturas. Algunas de estas especialidades son las que suelen tener una mayor demanda en el mercado laboral.

El informe de la OCDE Getting Skills Right, publicado este año, argumenta que esta situación se produce porque “muchas personas están especializadas en campos para los que existe poca demanda en el mercado laboral, por lo que deben ‘degradarse’ y aceptar un trabajo en un área no relacionado con sus estudios”. Este elevado porcentaje de individuos trabajando en un campo que no es su especialidad está entre los más altos de los países de la OCDE, “lo que supone un elevado coste para los individuos y para la sociedad por la inversión perdida en capital humano”. Luxemburgo es el país que más invierte en educación por alumno.

Los datos muestran que un 34,6% de los ocupados trabaja en un campo para el que no se han especializado. El país líder en esta categoría es Reino Unido, donde el porcentaje es cercano al 40%. Sin embargo, el gran peso del sector financiero en este país podría distorsionar este dato, puesto que muchos perfiles muy cualificados deciden forma voluntaria trabajar en el sector financiero aunque su formación haya sido otra.

Profundizando en lo que se refiere a los trabajadores que están ocupados en profesiones que no tienen que ver con su especialización, el caso de España es especialmente singular porque el 49% de estos individuos también están sobrecualificados, es decir, a pesar de contar con algún tipo de especialización se ven obligados a trabajar en un puesto que requiere una formación inferior a la suya.

Amor por la educación superior
Por otro lado, los graduados en educación superior (formación universitaria) con 20 años colocan a España entre los primeros lugares de Europa, sólo por detrás de Eslovenia, Grecia, Irlanda, Bélgica y Lituania. Esto quiere decir que el porcentaje de jóvenes que termina la educación superior es elevado, pero las carreras que eligen no son las más útiles para encontrar un empleo ligado a esa formación cursada.

Dentro de los estudios elegidos por los españoles destacan los relacionados con la educación (16% de los graduados) donde predominan las diferentes modalidades de magisterio; los graduados en salud (un 13,6% de los graduados), donde se incluye medicina, farmacia o enfermería; graduados en Derecho (con un 5,1%); y también los graduados en carreras relacionadas con el sector servicios (con un 7,4%), donde aparecen especializaciones como turismo o comercio.

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